Las autocaravanas siguen llenando espacios públicos; en O Grove hablan de «invasión» y la mancomunidad incluye el asunto en su agenda
O GROVE
«Parece que molestamos», lamentan desde la asociación gallega. En la comarca hay tres áreas de servicio públicas en Vilagarcía, Valga y Meaño
03 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.El alcalde de O Grove, José Antonio Cacabelos, habla de una «invasión». En otros concellos, no aplican un término tan drástico, pero sí constatan un aumento del flujo de autocaravanas por sus municipios. No hay más que ver el párking de O Bao en A Illa de Arousa -donde Costas acabó por habilitar varias plazas de aparcamiento para este tipo de vehículos- o la explanada de As Goritas en Cambados, donde el domingo se concentraban una veintena de autocaravanas. El titular de estos terrenos es Portos de Galicia que, de momento, no está poniendo impedimentos a la hora de permitir su uso para estos fines. De la idea que se planteó años atrás desde el Concello de crear un área para autocaravanas en O Pombal, nunca más se volvió a saber.
Los de A Illa y Cambados son dos claros ejemplos de que, pese a no tratarse de áreas de servicio oficiales, de facto funcionan como tales y son muchos quienes las eligen para pasar la noche. En la comarca hay tres áreas para autocaravanas de carácter público creadas por los ayuntamientos, dotadas de servicio de suministro de agua y de vertido de aguas grises (residuales y fecales); una de ellas está situada en el recinto de Fexdega Fe(Vilagarcía) -en este caso dispone, además, de diez plazas de aparcamiento que las noches de verano están ocupadas al cien por cien-; otra está en la playa fluvial de Vilarello (Valga), y la tercera, en el parque de Os Pasales (Meaño), aunque en este caso carece de aparcamiento.
La oferta se completa con las plazas y servicios privados de los cámpings. «Se están haciendo cosas y Galicia, dentro de España, es de las comunidades que mejor está», señala el presidente de la Asociación Galega de Autocaravanas, Manuel Fernández. Pero siempre es insuficiente, y desde este tipo de colectivos demandan más áreas específicas para facilitar el viaje sobre cuatro ruedas.
La presidenta de la Mancomunidade do Salnés, Marta Giráldez, toma nota y anuncia que en la reunión de la junta gestora de este jueves va a plantear a los alcaldes la posibilidad de impulsar desde la entidad la construcción de una gran área de servicio para autocaravanas. La socialista considera que es necesario dar servicio a este tipo de turistas pues, aunque no sean los que dejan más dinero, sí contribuye a crear riqueza allí por donde pasan. De hecho, en su municipio, en Armenteira, está proyectada un área de este tipo, aunque no sea Meis el lugar donde hay mayor demanda.
«Falta de respeto»
O Grove es, sin duda, el concello que está recibiendo más presión por parte de este tipo de turismo, hasta el punto de que su alcalde habla de «un serio problema». Sus playas y su paisaje lo convierten en un destino prioritario para los autocaravanistas, y esto no siempre es compatible con la conservación del medio natural. «Hay una gran falta de respeto por parte de muchos autocaravanistas porque aparcan encima de las dunas, tiran sus residuos por cualquier parte, hubo casos de lavar los platos en los aseos de las playas y de coger allí el agua para llenar sus depósitos. Es vergonzoso», apunta Cacabelos.
Ante esta situación, el gobierno local ha decidido aplicar mano dura con los infractores e imponer sanciones, pero no resulta fácil; en primer lugar, porque el Concello carece de personal para vigilar toda la costa del término municipal y, en segundo lugar, porque hay un vacío en la normativa vigente. Cacabelos espera dotar al Concello de O Grove de su propia ordenanza para regular el funcionamiento de las autocaravanas el año próximo y para el verano del 2022 se está planteando la posibilidad de instalar dispositivos que impidan el acceso rodado a las zonas de playas y dunas, «aunque esto tiene un problema, porque se perjudica a otro tipo de vehículos».
Desde A Lanzada a As Pipas, pasando por Con Negro y A Mexilloeira, las autocaravanas están provocando muchos problemas, afirma Cacabelos, un fenómeno al que no es ajeno el centro urbano, pues es habitual ver las explanadas de O Corgo y del aparcamiento de A Toxa copado por las casas rodantes, especialmente los fines de semana. «En O Grove ya consultamos este tema y, desde luego, la solución no es fácil, pero hay que buscarla; debe primar la conservación ecológica de los espacios de Red Natura»
Sanciones en A Illa
En A Illa de Arousa, desde luego, se están tomando esta premisa a rajatabla. En lo que va de verano, la policía local ha impuesto 300 sanciones por aparcar y circular en zonas prohibidas en las proximidades de las playas, entre las cuales se incluyen, también, autocaravanistas. Según los datos que facilita el concejal Luis Arosa, de estas, el 80 % corresponden a personas de fuera del municipio.
«Parece que este turismo molesta»
Desde la Asociación Galega de Autocaravanas (AGA) se sienten atacados. «Parece que el turismo de autocaravanas molesta», se lamenta el presidente, Manuel Fernández, en alusión al control al que se ven sometidos por parte de la Administración. Reconoce que puede haber quien no cumple las normas, pero la gran mayoría de los autocaravanistas son respetuosos y son los primeros en cuidar el entorno en el que se encuentran, argumenta. Las zonas de playa son sus preferidas, aunque este verano, debido al mal tiempo, muchos optan por desplazarse a ciudades como Pontevedra, donde, además del aliciente que supone su casco histórico, existe un área de servicio pública para este tipo de vehículos.
El turismo de interior es otro de los nichos de crecimiento. «La pandemia ayuda, pero el bum ya estaba ahí. En los años anteriores a la pandemia se estaba creciendo en ventas entre un 30 y un 40 % mientras que en el 2020 decrecieron un 4 %, aunque en porcentaje se está mejor que en otros sectores. Este año está siendo bueno», explica Fernández. Y si la venta de autocaravanas goza de buena salud, no le ocurre menos al mercado de alquiler. En agosto resulta complicado ya encontrar un vehículo disponible. Su precio oscila entre los 100 y 180 euros el día dependiendo del modelo.