Los alcaldes asumen las restricciones, pero piden ayudas para la hostelería

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

O GROVE

MONICA IRAGO

Hacen votos para que las medidas permitan salvar la campaña navideña

05 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Ansiedad y miedo. Para muchos hosteleros de Vilagarcía, Vilanova, Cambados y O Grove, la decisión de la Xunta de cerrar sus negocios durante un mes para intentar frenar la segunda ola del covid-19 ha tenido el mismo efecto que un puñetazo inesperado. Primero se quedaron noqueados. Luego algunos cedieron a la indignación, mientras otros empezaban a discurrir la forma de reinventar una vez más -¿y cuántas van ya?- sus locales. En el sector hay, también, quien saludó la medida como un mal menor. Noviembre, razonan, no es un mes de mucha venta. Y tal vez así, señalan, se salve la Navidad, a la que ven como su última oportunidad para arreglar un año que todos deseamos despedir.

Hay, pues, disparidad de criterio entre los propios hosteleros. Eso sí: una mayoría aplastante tiene la sensación de que en esta crisis «siempre pagamos los mismos». Que sus negocios son los primeros en bajar la verja «pese a que la mayoría cumple las normas». Esa sensación de desamparo encontró ayer su reflejo en las palabras de alcaldes que, como el de Vilagarcía o el de O Grove, quisieron lanzar el mensaje de que, en estos momentos tan complejos, «non podemos deixar sós aos hostaleiros». Alberto Varela y Jose Cacabelos, ambos del PSOE, pidieron que las administraciones se sienten y arbitren los mecanismos necesarios para impedir que este nuevo cierre forzoso se convierta en definitivo para muchos locales.

El cierre de la hostelería es una de las restricciones que la Xunta de Galicia ha decidido aplicar en cuatro localidades arousanas. Los vecinos de Vilagarcía, Vilanova, Cambados y O Grove también verán restringidos sus movimientos.