BM-003-GAL, la ballena azul de tres años y 17 metros que veranea en las rías

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

O GROVE

BDRI Vídeo realizado con el permiso para la investigación científica SPGMBDMAUTSPP612019 como parte del proyecto BALAENATUR.

La mayoría de los grandes cetáceos que visitan Galicia son ejemplares jóvenes

24 oct 2020 . Actualizado a las 11:56 h.

El 21 de octubre de 1985, un buque arponeaba a la última ballena cazada en el mar de Galicia. Se trataba de un ejemplar hembra de rorcual común que medía 17 metros de longitud, cuya carne fue a parar, con toda seguridad, a las industrias japonesas, el principal cliente de las últimas factorías balleneras de la península, que funcionaban en Cangas y Caneliñas (Cee). En el decenio previo a que la Comisión Ballenera Internacional estableciese la moratoria de su captura comercial, se calcula que unos dos mil animales fueron exterminados en estas aguas, 48 de ellos a lo largo de aquel 1985 que marcó el fin de tan controvertida actividad.

A menudo, las necesidad y el azar se alían para dibujar coincidencias que parecen apuntar a una cierta justicia poética. El hallazgo más reciente del Bottlenose Dolphin Research Institute, el centro de investigación que funciona desde O Grove, pone el foco en una joven ballena azul, de tan solo tres años de edad, que fue avistada frente a las Rías Baixas en julio del 2018, cuando apenas tenía seis meses de vida y unos trece metros de longitud. Conocida como BM-003-GAL, ha sido localizada este verano, de nuevo frente a la costa gallega. Ahora supera los 17 metros, las mismas dimensiones que aquel rorcual hembra que fue arponeado hace 35 años. «Esta información tiene un gran valor científico y para la conservación de esta especie, ya que confirma que nuevas generaciones están regresando a alimentarse a aguas gallegas y que su presencia se puede repetir cada año», argumenta con entusiasmo Bruno Díaz, biólogo, doctor en Ecología y director del BDRI.

Teniendo en cuenta que una ballena azul puede vivir cien años y alcanzar longitudes de treinta metros, está claro que BM-003-GAL es prácticamente un bebé. El hecho de que ya haya visitado Galicia dos veces en años alternos ayudará al instituto grovense a avanzar en una hipótesis que Díaz apuntaba hace apenas unas semanas, en el momento en el que su equipo lograba otro verdadero hito: confirmar que dos ejemplares han sido avistados en años distintos alimentándose en las aguas exteriores de las rías. Algo que nunca antes se había documentado en aguas continentales europeas. «Obviamente, la caza las alejó de nuestras costas, y es posible que nuevas generaciones estén regresando ahora», indicaba entonces el biólogo gallego. Muchos de los 61 avistamientos de rorcuales -primos menores de las ballenas azules- que el BDRI ha realizado en los últimos meses se centran en ejemplares de quince o dieciséis metros, lo que indica que se trata de ballenas de corta edad. «Esta situación la estamos observando en la mayor parte de las ballenas localizadas en Galicia, con muchos ejemplares que posiblemente no hayan dejado de crecer», lo que sucede entre los 20 y los 25 años de vida.