BM-003-GAL, la ballena azul de tres años y 17 metros que veranea en las rías

La mayoría de los grandes cetáceos que visitan Galicia son ejemplares jóvenes

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Ballenas azules en Galicia Vídeo realizado con el permiso para la investigación científica SPGM/BDM/AUTSPP/61/2019 como parte del proyecto BALAENATUR.

vilagarcía / la voz

El 21 de octubre de 1985, un buque arponeaba a la última ballena cazada en el mar de Galicia. Se trataba de un ejemplar hembra de rorcual común que medía 17 metros de longitud, cuya carne fue a parar, con toda seguridad, a las industrias japonesas, el principal cliente de las últimas factorías balleneras de la península, que funcionaban en Cangas y Caneliñas (Cee). En el decenio previo a que la Comisión Ballenera Internacional estableciese la moratoria de su captura comercial, se calcula que unos dos mil animales fueron exterminados en estas aguas, 48 de ellos a lo largo de aquel 1985 que marcó el fin de tan controvertida actividad.

A menudo, las necesidad y el azar se alían para dibujar coincidencias que parecen apuntar a una cierta justicia poética. El hallazgo más reciente del Bottlenose Dolphin Research Institute, el centro de investigación que funciona desde O Grove, pone el foco en una joven ballena azul, de tan solo tres años de edad, que fue avistada frente a las Rías Baixas en julio del 2018, cuando apenas tenía seis meses de vida y unos trece metros de longitud. Conocida como BM-003-GAL, ha sido localizada este verano, de nuevo frente a la costa gallega. Ahora supera los 17 metros, las mismas dimensiones que aquel rorcual hembra que fue arponeado hace 35 años. «Esta información tiene un gran valor científico y para la conservación de esta especie, ya que confirma que nuevas generaciones están regresando a alimentarse a aguas gallegas y que su presencia se puede repetir cada año», argumenta con entusiasmo Bruno Díaz, biólogo, doctor en Ecología y director del BDRI.

Teniendo en cuenta que una ballena azul puede vivir cien años y alcanzar longitudes de treinta metros, está claro que BM-003-GAL es prácticamente un bebé. El hecho de que ya haya visitado Galicia dos veces en años alternos ayudará al instituto grovense a avanzar en una hipótesis que Díaz apuntaba hace apenas unas semanas, en el momento en el que su equipo lograba otro verdadero hito: confirmar que dos ejemplares han sido avistados en años distintos alimentándose en las aguas exteriores de las rías. Algo que nunca antes se había documentado en aguas continentales europeas. «Obviamente, la caza las alejó de nuestras costas, y es posible que nuevas generaciones estén regresando ahora», indicaba entonces el biólogo gallego. Muchos de los 61 avistamientos de rorcuales -primos menores de las ballenas azules- que el BDRI ha realizado en los últimos meses se centran en ejemplares de quince o dieciséis metros, lo que indica que se trata de ballenas de corta edad. «Esta situación la estamos observando en la mayor parte de las ballenas localizadas en Galicia, con muchos ejemplares que posiblemente no hayan dejado de crecer», lo que sucede entre los 20 y los 25 años de vida.

La primera grabación del canto de las ballenas

El proyecto Balaenatur, que el Bottlenose Dolphin Research Institut desarrolla con el respaldo de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha obtenido resultados extraordinarios este verano. Hace unos días, el equipo de Bruno Díaz, inmerso en el estudio del material recopilado, hacía un balance preliminar de los avistamientos realizados en lo que va de año: son 99 localizaciones de grandes cetáceos en aguas gallegas, con 61 avistamientos de rorcuales comunes, veinte de ballenas azules y 18 de rorcuales aliblancos, además de delfines comunes, delfines mulares, calderones grises e infinidad de especies de aves marinas.

En una sola jornada, el instituto reconoció a 18 ejemplares de los animales más grandes que habitan el planeta, entre los que se encontraban 16 rorcuales comunes y dos ballenas azules. «Es un brote de optimismo, pero no podemos olvidar que, aunque la caza no sea una amenaza en Galicia, existen otro tipo de peligros, derivados de las actividades humanas mal gestionadas, que podrían impactar en la recuperación de estas especies y de nuestros océanos», razona el director del centro grovense.

De momento, el instituto ha grabado, por primera vez, la conversación de un grupo de ballenas azules mientras se alimentaban en las aguas exteriores de las rías. El equipo de Díaz empleó, para ello, un micrófono subacuático. Los registros, que fueron tomados en septiembre, están siendo analizados. «Las ballenas azules de ambos sexos producen distintos tipos de sonidos por diferentes razones, pero los machos son más ruidosos e incluso cantan», explica el biólogo.

Estos cantos parecen indicar que al mayor animal que jamás haya existido le gusta comunicarse con sus congéneres, tanto en la cercanía como a kilómetros de distancia. Se trata de uno de los factores que los investigadores valoran a la hora de intentar averiguar si las ballenas azules acostumbran a viajar solas o en grupo, ya que el hecho de que entre unos ejemplares y otros medien en un momento determinado varias millas no tiene por qué significar que no estén comunicados a través de sus voces. Existen otras preguntas todavía sin respuesta, como el siguiente destino de los titanes que visitan las Rías Baixas dentro de sus largos viajes oceánicos en busca del kril, el minúsculo crustáceo que constituye la base de su alimentación.

Dos ballenas azules regresan a alimentarse a Galicia en dos años consecutivos

serxio gonzález
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Una ballena se da un festín de kril entre Muros y Corrubedo Acudió hasta este punto en la costa gallega atraída por un gigantesco banco de este crustáceo tal y como lo acreditan las imágenes grabadas por Ricardo González, ocho veces campeón gallego de pesca submarina.

Nunca se había documentado este fenómeno en aguas continentales europeas

Dada la reputación gastronómica del país, va a ser complicado que no se hagan un par de chistes a cuenta de este asunto. Pero el dato es certero, está comprobado científicamente y redefine el papel del mar de Galicia dentro de las rutas oceánicas que los grandes cetáceos trazan alrededor del planeta. La ballena azul, el animal más grande que jamás haya existido, encuentra en las aguas exteriores de las Rías Baixas no una zona de transición hacia otros destinos, como se pensaba hasta ahora, sino un caladero en el que poder alimentarse. Nunca antes se había documentado, en ningún punto de la costa continental europea, que un mismo ejemplar de balaenoptera musculus, su denominación formal, retornase en años diferentes a un lugar concreto. El Bottlenose Dolphin Research Institute acaba de hacerlo en el litoral galaico, y además, por duplicado.

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