La familia del augardenteiro fallecido llevaba treinta años acudiendo a O Grove a destilar

José Antonio García tenía 42 años, era de Sober, y en su muerte no se aprecian indicios de violencia

L. Díaz
redacción / la voz

Si existe un rincón en Galicia en el que la tradición de los augardenteiros ambulantes mantiene sus raíces, ese lugar es, sin duda, Sober, donde en las mejores épocas del oficio llegaron a coincidir trescientos poteiros en activo. Del municipio lucense procedía, precisamente, José Antonio García Vázquez, el hombre de 42 años que fue hallado este lunes sin vida en la vivienda del cura de O Grove. José Antonio había recogido de su padre la tradición familiar de acudir a destilar a las Rías Baixas, y hace tres años había tomado su relevo. Cada temporada, después de la vendimia, en el momento en el que los bagazos ofrecen su mejor esencia, los García se trasladaban a orillas del mar de Arousa para ponerse al servicio de quienes deseasen obtener un buen aguardiente. Durante su estancia, era alojado por el párroco y acostumbraba a trabajar y pernoctar en el garaje de la casa, donde fue encontrado por la mujer que realiza las tareas de limpieza.

 Sin indicios de violencia

Varias dotaciones de la Guardia Civil se personaron en la vivienda del cura en cuanto este dio aviso de lo que había sucedido. No existen indicios de violencia de ningún tipo, pero la causa concreta de la muerte del augardenteiro tendrá que ser precisada por la autopsia, que deberá aclarar si el motivo pudo ser puramente natural o si los efluvios del destilado tuvieron algo que ver en el fatal desenlace. El párroco, desolado, confirmaba horas después del hallazgo del cadáver que los García eran, prácticamente, de su misma familia después de una relación que supera los treinta años.

Además de mantener la tradición de su casa, conocida como la de los Blancos en Sober, y acudir a O Grove cada año a destilar, José Antonio García Vázquez era viticultor y, en los últimos tiempos, había plantado viñedo en la ribera del Cabe, dentro del municipio de Sober, al que pertenece su parroquia natal, Bolmente.

El augardenteiro formaba parte del panel de cata de la denominación de origen Ribeira Sacra, organismo que se encarga de evaluar, periódicamente, los vinos que solicitan la contraetiqueta oficial. Licenciado en Química, ejercía profesionalmente como funcionario en un concello de la provincia de Ourense, y también había trabajado como veedor del consejo regulador en varias vendimias.

Conmoción entre sus allegados

La noticia del fallecimiento de García Vázquez causó una enorme conmoción tanto en Sober como en Monforte, municipio en el que era una persona muy conocida. El poteiro deja mujer y dos hijas de corta edad. José Antonio era hijo único y residía en Ourense. Sus padres, ya jubilados, habitan en la casa familiar del lugar de Villoriz, en Bolmente, de antigua raigambre augardenteira.

Aunque se trata de un oficio en declive, la tradición del destilado ambulante acostumbra a seguir heredándose de padres a hijos, como es el caso de la familia García. Una larga línea de tiempo une a Sober con las Rías Baixas a través de este ocupación artesanal, hasta el punto de que no es extraño encontrar en algunas parroquias rasgos lingüísticos de la costa pontevedresa, auspiciados por matrimonios y relaciones familiares que se tejían a raíz de sus desplazamientos anuales.

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