El desgarrador viaje de una hembra de calderón que vela a su cría muerta

Rosa Estévez
R. Estévez O GROVE / LA VOZ

O GROVE

BDRI

La escena fue registrada el lunes por la tarde por los técnicos del Bottlenose Dolphin Research Institute en la costa de San Vicente de O Grove

23 sep 2020 . Actualizado a las 09:21 h.

La descubrieron el lunes por la mañana, en el transcurso de una de las expediciones realizadas por los técnicos del Bottlenose Dolphin Research Institute (BDRI) de O Grove. La perdieron de vista durante unas horas, pero volvieron a verla a última hora de la tarde, en la costa de San Vicente, cerca de Adro Vello. La hembra de calderón gris que había llamado la atención del equipo seguía nadando junto al cadáver de su cría recién nacida. «Flotaba cerca del pequeño, empujándolo con la cabeza. Calculamos, por el estado en el que estaba el cuerpo de este, que debía llevar muerto 48 horas», explica Bruno Díaz.

Para él, el del lunes fue «un día triste; ha habido gente a la que se le saltaron las lágrimas» al ver la dolorosa escena de una madre haciendo el duelo, a su manera, por su bebé. Porque de eso se trata, de una madre «que acompaña a su cría, que no quiere dejarla ir». «Los animales también tienen emociones, las emociones no son una cosa solo de los humanos. Muchos estudios de investigación han demostrado que los delfines, calderones y orcas son capaces de sentir empatía y tienen diferentes personalidades. Este es un claro ejemplo y una confirmación de la compleja vida emocional de muchas especies de delfines», dice Díaz. 

Este martes, los técnicos del BDRI han vuelto a salir a la ría para seguir la pista de la entristecida madre y de su cría. No la han encontrado. Pero por algún sitio tiene que andar, y desde el centro quieren dar con ella para hacerle un seguimiento. Por eso, piden precaución a los navegantes, que extremen el cuidado ya que, «al flotar junto al cadáver, la madre se vuelve vulnerable a posibles golpes». Además, piden a cualquiera que se cruce con la triste familia de calderón gris que haga dos cosas. La primera, dejar en paz al ejemplar adulto, no atosigarla, no acercarse a ella. La segunda, avisar para poder retomar el seguimiento. Y es que, aunque por la cría ya no se puede hacer nada, de la madre hay que estar pendientes. «Hay documentado un caso en Canadá, en 2018, de una hembra de orca que acompañó a su bebé recién nacido durante 17 días. Un tiempo en el que apenas comió», explica Díaz. Y muestra su deseo de que la hembra de calderón gris que vaga por nuestras costas se recupere antes, cuanto antes. «Que abandone el cuerpo y siga adelante».