Alexandre Bóveda, la calle de los errores

Una sucesión de baches pone a prueba la pericia de quien conduce por esta vía de O Grove, donde unas obras que arrancaron hace ocho meses siguen sin finalizarse


o grove / la voz

«Esto es un horror», dice la mujer. Vive en la calle Alexandre Bóveda de O Grove, y se declara harta de sufrir las incomodidades de convivir con unos trabajos que se han eternizado. Las obras, reconoce, siempre generan molestias. «Pero llevamos ocho meses sufriendo este infierno, con la calle llena de baches, el ruido de los coches al pisarlos, la gravilla suelta, el polvo...». Dibuja esta grovense un escenario apocalíptico, y algo de eso tiene la calle en cuestión. «Para ter isto así, era mellor que non tiveran tocado nada», dice otra grovense. No vive en la calle en cuestión, pero la sufre para, por ejemplo, ir a la carnicería. «Esto está feito un desastre, e non se ve que teñan pensado arranxalo», indica levantando la muleta en la que se apoya y señalando con ella a su alrededor.

Lo cierto es que el asfalto en el tramo de la calle que discurre entre el cruce con Conchases y el de Rosalía de Castro, parece un encaje de baches y agujeros. Circular por ahí en coche requiere cierta pericia y mucha paciencia. «Eu non son de por aquí, pero son do Grove, e isto está que dá vergoña», dice un joven que se ha detenido a comprar en el estanco que se abre en ese tramo de la calle. «Os obreiros veñen un día, parece que van arrancar, pero ao pouco rato marchan sen tocar nada», protesta otra vecina.

Toda esta historia comenzó en octubre. A finales de ese mes, empezaron unas obras encaminadas a humanizar una calle con mucho tránsito de vehículos, pero también -y sobre todo- de peatones. A fin de cuentas, la vía en cuestión se encuentra a tan solo unos metros del colegio Rosalía de Castro, por lo que son habituales los escolares caminando por las aceras. La actuación se dividió en tres partes: el cruce con Rosalía de Castro, el cruce con Conchases y el tramo entre ambos. El proyecto pasaba por crear una plataforma única para el tráfico, manteniendo amplias aceras y habilitando, en algunos puntos, plazas de estacionamiento. Además se iba a aprovechar para cambiar tuberías y dejar la calle como nueva. Todo en unas tres semanas.

Los trabajos obligaron a reordenar todo el tráfico en la zona y eso hizo que, desde el principio, la obra ejecutada por Marconsa levantase algunas quejas. Pero estas arreciaron cuando las máquinas se detuvieron y no volvieron a arrancar. ¿Por qué?

Traslademos la pregunta al alcalde meco, Jose Cacabelos (PSOE), que ya admitió a principio de año que las obras habían tenido que interrumpirse por un error en la planificación de las mismas. El regidor habla con claridad: «Lo que ocurre en Alexandre Bóveda es un error del gobierno, y yo asumo toda la responsabilidad. Alexandre Bóveda es un ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas a nivel procedimental. Creo que hemos aprendido de este error, porque ha sido un gran error».

Dice el alcalde que no hay que buscar otros responsables. No se trata, dice, de un problema de la empresa. «Fue una obra mal planificada; se proyectó con una idea que no se puede ejecutar por ahora, que era dejar un único carril en dirección Terra de Porto. Eso no puede ser, y por eso hubo que negociar con unos vecinos la cesión de unos terrenos para poder acabar la calle». Las conversaciones con esos vecinos ya han tenido lugar, y de hecho se ha alcanzado un acuerdo verbal. Pero aún no se ha puesto por escrito, y en eso ha tenido algo que ver el covid-19.

Cacabelos tiene previsto reactivar en los próximos días la formalización de esos acuerdos, pendientes de la firma de los documentos de cesión. Pero, como las cosas de palacio van despacio, y como la obra se financia con fondos de la Diputación, el Concello envió a ese organismo una primera reformulación del proyecto que permita acabar el grueso de la calle cuanto antes. Esta misma semana, Pontevedra ha dado el visto bueno al remodelado proyecto. «No quiero poner ya fechas, pero confío en que en los próximos días podamos iniciar obras».

El gobierno local confía en que en cuestión de días se retomen, por fin, los trabajos

Cacabelos hace autocrítica: «Hemos aprendido de esto; no se ha planificado bien»

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