«Sin médicos ni medicamentos, entregados a su propia suerte»


Si uno ojea los diarios de entonces, llega a dudar de si España era realmente neutral en la guerra. Aquello era un auténtico carrusel informativo. Un día decían que en A Illa iban por los trescientos afectados y una media de dos a tres muertos diarios; al otro, que en O Grove se ponía a la cabeza, con ochocientos enfermos, tres defunciones al día, y que, con todos los médicos infectados, habían recurrido a estudiantes de Medicina. En Cambados, aparte de dedicar misas a San Roque, ya no sabían qué hacer: «En aldeas como Corvillón, la mortalidad es imponente».

 Mejor en Carril

Curiosamente, más de una vez se destacó que en Carril -¡misterio!- la grippe no había sido tan mortífera como en sus vecinas. «En Vilagarcía muere mucha gente», contaba un diario. «De continuar así, no habrá ni siquiera médicos para a asistir a los dolientes», añadía otro. En Vilaxoán, «hay familias que perdieron a todos los individuos que la componían, habiéndose cerrado la casa», replicaba un tercero.

Pero peor aún era en la otra banda. En Ribeira se contaban «hasta veinte defunciones diarias. El pueblo presenta un aspecto aterrador». Aunque Rianxo tampoco se quedaba atrás, con sus dos mil afectados y sus trece entierros por jornada. Las personas llegadas de aquel pueblo cuentan horrores del estado en que se encuentran aquellas pobres gentes, sin médicos ni medicamentos ni medidas higiénicas, entregados a su propia suerte».

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«Sin médicos ni medicamentos, entregados a su propia suerte»