Flores, condolencias virtuales y escasas incidencias en los tanatorios de la comarca

La queja de una funeraria movilizó a la policía de O Grove


vilagarcía / la voz

En Galicia se está lejos de vivir escenas dramáticas como las que están viendo en Madrid, pero no por ello deja de haber preocupación en el sector de las funerarias. Eduardo Martínez, de Pompas Fúnebres de Arosa, habla incluso de miedo entre su personal. «Lo que más preocupa no es la recogida de los difuntos sino el contacto con las familias, por el riesgo de propagación del virus», comenta.

La Xunta acaba de endurecer las normas, de manera que no se permiten velatorios con más de veinte personas ni que haya más de ocho en la misma sala, las cuales tienen que mantenerse a dos metros de distancia. Para Martínez no es suficiente y, de hecho, es de los que defienden que los velatorios deberían prohibirse, tal y como se hizo ya en Madrid, La Rioja o Valencia.

De lo contrario, opina, seguirá habiendo riesgo de contagio porque no todo el mundo respeta las normas, hasta el punto de que esta funeraria tuvo que requerir la presencia de la policía local para dispersar a un grupo de personas en el tanatorio de O Grove. «Hay gente maravillosa, pero también hay gente muy poco comprensiva, que no entiende que este no es un problema solo de ellos, yo no puedo jugarme la salud de mis empleados».

En los otros tanatorios que gestiona esta empresa, en Vilagarcía, Cambados y Catoira, no hubo que recurrir a medidas tan drásticas, pero sí que se ha hecho necesario poner orden en más de una ocasión por parte del personal. Estos atienden al público provistos de mascarillas y de guantes y guardando las distancias. De los 26 trabajadores de la firma, dos están en cuarentena como medida de precaución (ninguno dio positivo) y los que están en activo están sujetos a un estricto protocolo de seguridad.

En Pompas Fúnebres de Arosa todavía no han tenido que atender ningún caso de coronavirus y, de presentarse, no supondría ningún problema porque disponen de EPIs completos, según explica el gerente. «Nos hemos enfrentado a situaciones más complejas que este, con casos de VIH, hepatitis o tuberculosis».

A día de hoy, no falta material de protección en los tanatorios, aunque escasean ya las mascarillas. En los de Valga y Caleiro (Vilanova), por ejemplo, reconocen que están viéndose obligados a reutilizarlas, previa desinfección.

¿Y cómo está afectando esta situación a las funerarias desde el punto de vista económico? No es, ni mucho menos, el sector peor parado en esta crisis, pero las empresas sí constatan un descenso en la facturación. Los velatorios continúan, aunque suelen durar menos y cada vez hay más familias que renuncian a ellos, y otros servicios auxiliares como la edición y reparto de esquelas, el libro de condolencias y los recordatorios también han se han visto reducidos de forma drástica.

En las zonas rurales todavía se pueden ver esquelas en puntos estratégicos, pero ya hay funerarias que han suspendido el reparto y solo las colocan en el propio tanatorio y en la web. En cuanto al servicio de floristería, el comportamiento es dispar. Mientras que en algunas funerarias afirman que los encargos han descendido, en Pombas Fúnebres de Arosa observan una tendencia contraria, porque muchos familiares y amigos que ahora no pueden acompañar a sus seres queridos optan por dejar constancia de su pésame mediante un ramo o una corona. Y, por supuesto, a través de los canales virtuales, que durante el estado de alarma están siendo utilizados como nunca. La limitación del aforo en los velatorios y en los entierros tampoco hace necesario contratar tantos taxis ni autobuses para trasladar a la familia.

Por el contrario, algunos gastos y el trabajo de gestión para las empresas sí aumentan; el transporte del personal requiere un mayor despliegue de vehículos, el precio de los equipos de protección se ha disparado, se han reforzado los servicios de limpieza y desinfección y los trámites ante el Registro Civil se han complicado.

Pese a este panorama, en el sector se respira serenidad y no faltan muestras de solidaridad. Las asociaciones de profesionales funerarios y de tanatopractores, de las que forma parte Eduardo Martínez, han ofrecido sus servicios de forma gratuita con el fin de ayudar en las tareas de conservación de los cadáveres, habida cuenta de la dramática situación que vive la comunidad de Madrid y que la tanatopraxia ha quedado prohibida hasta nuevo aviso.

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