Los mejores locales para comer al borde del mar

Con estas vistas todo sabe mejor, y para prueba esta ruta en la que también comerás con los ojos. Aprovechamos los primeros rayos de sol para ir saboreando la primavera

CARLOS CRESPO

Casi 1.500 kilómetros de costa dan para mucho. Para torrarse en la playa, para caminar por sus inmumerables paseos marítimos y también para tapear, comer y enamorarse en una de las mil y unas terrazas que hay salpicadas por nuestro litoral. Ahora que el invierno empieza a dar tregua, escogemos una selección de locales que miran al mar de frente. Todo te sabrá mucho mejor.

Uno de esos sitios es O Peirao, en Combarro. Pocos sitios en Galicia con tanto encanto como esta villa marinera que se llena de visitas en cuanto empieza el buen tiempo. Un pequeño paseo por las empedradas y estrechas calles del casco histórico de esta localidad te lleva irremediablemente a este lugar. La explanada final de un pasillo salpicado por locales. Al final de ellos está O Peirao, a pie de mar y con los tradicionales hórreos como enclave. Y al frente de este conocido restaurante saluda ya la segunda generación: «Empezaron mis padres. Eran emigrantes en Alemania y mi madre se tuvo que venir debido a que mi hermano tuvo problemas de salud y los aires de Alemania no le sentaban bien. Al llegar, abrió una tienda de ultramarinos donde está ahora el restaurante. Era la típica tienda donde también te ponían una chiquita (vino del país en taza) o un plato de lentejas. Luego cuando también se vino mi padre, empezó a ver que durante las tardes de verano la gente se sentaba y se le ocurrió hacer una parrilla con un bidón de aceite. La colocó al lado del mar y ahí empezó todo», explica Juan Carlos Alvariñas, que está al frente del negocio.

Si vas a O Peirao tienes que probar sus sardinas a la brasa, que son «do xeito». Es decir, capturadas de manera artesanal. También, sus pescados al horno o los guisos: «Mi madre es muy buena cocinera. Pero aprendió de mi abuela, que era peixeira. En mi casa siempre hubo pescado fresco del día. Porque aquí estaba el pequeño puerto que había en Combarro. Donde los barcos descargaban sus capturas y se hacía una especie de lonja. Mi madre aprendió de mi abuela a hacer el sargo al horno y un guiso de xoubas buenísimo. Y nosotros seguimos haciéndolo», confiesa Alvariñas, que asegura sentirse muy orgulloso del legado de sus padres.

Además uno de los encantos de O Peirao es que se puede disfrutar de una buena mesa en un enclave especial a precios asequibles: «Es lo que más aprecia la gente que viene aquí, que los precios no se disparan a pesar del tirón turístico que tiene Combarro», comenta este hostelero que comenzó su andadura en el restaurante con tan solo 18 años: «Hay cantera todavía para seguir al frente y con mucha fuerza», asegura.

A TOXA COMO DECORADO

Desde el ventanal y la terraza del Villa Rolendis, en O Grove, se adivina ese lugar mágico en el que la ría de Arousa se entrega, generosa, al Atlántico. Ese mar que dos veces al día, coincidiendo con las mareas altas, acaricia esta fenomenal villa indiana levantada hace más de un siglo, cuando O Grove no era más que una modesta y coqueta aldea marinera.

Hace 38 años, los mismos que tiene Fabián Rivas, responsable actual del restaurante, sus padres, Jorge y Lola, abrieron una taberna en aquella villa que había tomado su nombre de su primera propietaria. Poco a poco la taberna fue derivando en casa de comidas, principalmente orientada al floreciente turismo. Hasta que hace dos años Fabián se hizo cargo del negocio. «Quise darle un cambio al concepto y a la carta». Sin desechar a la clientela turística el Villa Rolendis se orienta hoy hacia el público de Galicia que visita O Grove durante todo el año.

En cuanto a la carta, siguen teniendo en los arroces su especialidad. Con singularidades como el arroz con algas o el arroz de cocido, que se suman a los habituales de marisco o de bogavante. Eso sí, puntualiza Fabián Rivas, «las recetas de los fondos y de los sofritos siguen siendo las que aprendí de mi madre».

Evidentemente, teniendo el mar asomado a la puerta, en el que no es infrecuente ver trabajar a las mariscadoras, los mariscos son otras de las grandes bazas de restaurante. Complementados con diarias sugerencias de pescados en función de lo que cada día depare la lonja.

Además del luminoso comedor principal, con la isla de A Toxa como privilegiado decorado, el Villa Rolendis cuenta con una zona de tapería y una espectacular terraza chill out, en la que de 12 a 16 y de 20 a 00 horas, se puede disfrutar de un vino, una caña o una copa en un entorno de verdad idílico.

El restaurante grovense, que hasta Semana Santa abre solo de jueves a domingo, organiza periódicamente catas de vino clandestinas, maridajes y cenas temáticas.

PANORÁMICA MARINERA

«Qué inmenso placer poder sentarse en esa terracita del puerto de Barqueiro! Ya he comido varias veces en ella y la recomiendo encarecidamente». Este es uno de los comentarios online que podemos leer bajo el título sugerente de «esa increíble terraza al mar» y que desde ya, sin pisar apenas el terreno, nos adelanta que además de la buena gastronomía del local, en A Sobreposta, restaurante emplazado en el puerto de O Barqueiro (Mañón), las vistas también nos alimentan el alma. Además del visual, el regalo olfativo es el del salitre que respiramos en plena desembocadura cantábrica del Sor. Un olor a mar que también nos acerca la brisa costera. «Si el tiempo acompaña, la experiencia es insuperable», habla otro internauta del establecimiento que lidera el ránking de Tripadvisor en Porto do Barqueiro, en tierras coruñesas y fronterizo con las lucenses.

«É unha zona moi tranquiliña e un pobo moi pequeno», describe Luis Miguel Gómez, el gerente de A Sobreposta, reconociendo que la mejor etiqueta local podría ser «zen». «A panorámica que temos aquí é de máis de 180 graos e colle o practicamente todo o pobo e enfronte O Vicedo, a praia de Arealonga e toda a entrada do río Sor». Con zonas de bar y restaurante, su terraza y su comedor abierto y panorámico brindan nuevas experiencias más allá de las del paladar. Especializado en pescados y mariscos, añade: «Compro o peixe dos barcos que están a escasos metros. Ata os clientes están comendo e mirando os barcos que veñen. Traballamos lubina, sanmartiño, lenguado, merluza do pincho de Celeiro de primerísima calidade por suposto, calamar e pulpo da ría... Todo peixe totalmente salvaxe e fresco!».

Unas 40 personas caben en el comedor interior y la terraza cobija a más comensales. En esta temporada abren viernes, sábados y domingos hasta que por San Juan recuperen la apertura diaria, hasta acabar septiembre. Aprovechan al máximo el cóctel de sol, mar y gastronomía. «Con sol é bonito comer aquí pero con temporal tamén hai xente que vén para ver o mar axitado e aos que fan surf en Arealonga», dice.

AIRES SURFEROS EN MALPICA

Existen diferentes maneras de disfrutar más todavía de una terraza ya por sí sola buena. Un refrescante mojito, un café cremoso... Pero, ¿y qué te parece una sabrosa pizza? La Pizzería Vagalume Food&Roll ofrece esta alternativa bien peculiar a pie de la costa de Malpica de Bergantiños, en A Coruña. Se encuentra en el paseo marítimo, sobre la playa de Area Maior. Cuenta con una amplia terraza, que en el verano se vuelve todavía más grande debido a la cantidad de turistas, además de los propios vecinos del pueblo, que no se quieren perder este rico placer de disfrutar de una pizza bien hecha al lado del mar. El ambiente es increíble en esta zona con otros cinco locales hosteleros y vistas al Cabo de San Adrián y las Illas Sisargas.

Este establecimiento es toda una autoridad en la villa. Abrió sus puertas en el año 1988 y nunca las cerró hasta el día de hoy de la mano de la familia Calvo Pardines. Fue el abuelo materno de Adrián, José, el que comenzó con el negocio, aunque como bar. Luego, sus padres, Walter y Gloria, crearon esas pizzas con un sabor tan único que no existen otras iguales en todo el planeta. Ahora es él quien dirige la pizzería. Concretamente, desde el 2018, año en el que decidió reformarlo para dotarlo de aires surferos y rocanroleros en referencia al lugar en el que se ubica. De ahí, también, su nuevo nombre de Food&Roll, acompañando al tradicional Vagalume. Este local hace, asimismo, un guiño a Uruguay, debido a que una parte de la familia estuvo emigrada allí durante muchos años. Así, se puede degustar el chivito, plato típico en este país. Otras alternativas son distintos tipos de carnes y hamburguesas gourmets, así como productos elaborados pensando en determinadas épocas del año, como es la pizza de cocido, que se puede degustar estos días con motivo del carnaval. Todo ello por precios muy económicos que van desde los 7 hasta los 12 euros.

El hecho de que leuden la masa vuelve más esponjosas sus pizzas. El mar bravo de Malpica, el sol que siempre sale en el largo paseo marítimo y la brisa característica de esta zona son los ingredientes clave para que todavía estén más ricas.

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