Tragedia en O Grove: «O patrón tirouse a polo compañeiro e non o soltaba; hai que botarlle valor»

José Luis Vidal será enterrado esta tarde en O Grove; su compañero Santiago Domínguez salió ayer del hospital


o grove / la voz

O Grove es un pueblo de mar. Y como todos los pueblos de mar, sabe de tragedias y dramas. De naufragios y de accidentes terribles. Pero tener memoria de dolores pasados no evita el sufrimiento cuando la muerte se cuela en el puerto. Ocurrió el domingo, cuando alrededor de las once de la mañana, a bordo del Tucán II, el mariñeiro José Luis Vidal se enredó en el aparejo -así lo refiere Salvamento Marítimo- y cayó al mar. Sin pensárselo dos veces, el patrón del barco, Santiago Domínguez, se lanzó tras él. «Tirouse a por el, colleuno, e non o soltaba... Menos mal que chegou o helicóptero porque senón igual a traxedia era aínda máis grande», decían en el puerto meco.

En él había ayer por la mañana más barcos de los habituales. Algunos, como el Chubasco, habían salido al mar a primera hora, pero acabaron dando vuelta. «Volvín porque non me atopaba ben», confesaba su patrón. José estuvo en el mar de Ons, en el lugar de la tragedia. Llegó hasta allí tras tener noticia del accidente. «Vin aos dous homes na auga. Afortunadamente enseguida chegou o helicóptero. Primeiro sacaron a Luis, despois a Santi», comenta con la voz pesada de quien no se ha recuperado aún de la tragedia. «Luis era un home de mar, levaba toda a vida... E Santi tamén o é...», reflexiona.

De Santiago, ayer, todo el mundo alababa el valor demostrado. «Tirarse ao mar a polo compañeiro foi un acto de valentía», aseguraba el patrón mayor meco, Antonio Otero. La cofradía ha decidido suspender hoy la actividad en la lonja: esta tarde se entierra, a las cinco y media, a José Luis Vidal, un hombre de 51 años que era, según aseguran muchos de quienes le conocieron «un mariñeiro experto» pero, sobre todo, «unha boa persoa, tranquila e querida». Del hombre que saltó a por él dicen que es «responsable e solidario», dos cualidades que lo habrían empujado por encima de la borda para intentar salvar a su compañero. Santiago fue rescatado con hipotermia y trasladado al hospital Álvaro Cunqueiro, donde ayer recibió el alta.

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La mala mar impidió un rescate más veloz del marinero que falleció en Ons El patrón del barco se echó al agua, pero no pudo impedir la muerte de su compañero

Su gesto heroico no sirvió para salvar la vida de su compañero. Pero podría haberlo logrado. «Se chega a pasar isto nun día de calma, seguro que a cousa acababa doutra maneira. Pero onte [por el domingo] andaba moito vento», dicen los marineros grovenses. Pero el domingo fue uno de tantos días malos de este invierno que vivimos. Y la fatalidad se abrió camino. Tras el rescate aéreo, el Tucán II puso rumbo a tierra, tripulado por el único hombre que quedaba a bordo. Fue escoltado por el Chubasco y por otros barcos que habían acudido para intentar ayudar, pero que no pudieron hacer nada más que asistir impotentes a la tragedia ante ellos desplegada. A bordo de una zódiac, el hermano del patrón llegó al Tucán II a tiempo para ayudarlo a atracar. El barco había llegado a tierra. El dolor, para la familia de José Luis Vidal, no había hecho más que empezar.

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