La mala mar impidió un rescate más veloz del marinero que falleció en Ons

El patrón del barco se echó al agua, pero no pudo impedir la muerte de su compañero

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La mala mar impidió un rescate más veloz del marinero que falleció en Ons El patrón del barco se echó al agua, pero no pudo impedir la muerte de su compañero

o grove / la voz

Se llamaba Luis Vidal, era de O Grove, tenía 51 años y trabajaba en el mar desde siempre. Ayer, su oficio le costó la vida al caer desde el Tucán 2, la embarcación en la que faenaba entre las islas de Ons y Sálvora, frente a la boca de la ría de Arousa. Eran las once de la mañana y sus compañeros lo intentaron todo para salvarlo. El patrón del pesquero, Santiago Domínguez, se echó incluso al agua para tratar de rescatarlo. La mala mar que imperaba no solo lo hizo imposible; además estuvo a punto de acabar también con él. Cuando el helicóptero Pesca 1, del Servicio de Gardacostas de Galicia, intervino para recuperarlos a ambos, Domínguez, que sufría de hipotermia, pudo ser trasladado a toda prisa al hospital Álvaro Cunqueiro, en Vigo, donde recibió el alta esta mañana. Aunque según el 112 seguía con vida cuando la aeronave consiguió sacarlos a los dos del agua, Vidal no pudo sobreponerse al accidente y falleció.

En O Grove intentan hoy digerir una noticia desvatadora. Esta tarde, a las seis y media, comenzará el velatorio. El entierro será mañana, a las cinco y media de la tarde, según reza al esquela que todo el pueblo se ha detenido esta mañana a leer.

Al parecer, Vidal quedó enganchado en los aparejos y fue arrastrado por cubierta al mar La pesadumbre se adueñó de O Grove, el puerto en el que el Tucán 2 tiene su base, desde el momento en el que se confirmó la muerte del mariñeiro meco. «Un home da mar dende sempre», se lamentaba hacia el mediodía el patrón mayor de la cofradía de pescadores, Toño Otero. José Cacabelos, el alcalde del municipio arousano, anunciaba poco después la declaración de dos días de luto por decisión unánime de los grupos políticos presentes en la corporación local, un gesto al que podría añadirse, en un futuro, algún tipo de reconocimiento hacia Luis Vidal.

La impotencia del rescate

Las escenas que se vivieron al norte de Ons tuvieron que ser agónicas. Tras el accidente y la zambullida del patrón, a bordo del Tucán 2 se mantenía un tercer tripulante. Pese a que, por lo visto, Domínguez consiguió asir al mariñeiro y mantenerlo a flote, su compañero no podía aproximar la embarcación porque cualquier golpe, entre olas de cinco metros, podría haber convertido el remedio en algo mucho peor que la enfermedad. Lo mismo sucedió con el resto de barcos que, alertados de lo que había ocurrido, se acercaron al punto en el que se produjo la caída al mar.

De acuerdo con las primeras versiones que dieron los supervivientes, al parecer, Luis Vidal quedó enganchado con los aparejos que estaban lanzando, que lo arrastraron por cubierta hasta que acabó en el agua.

Conflicto en torno al fútbol

Como todo es susceptible de empeorar, a la tragedia se sumó una inesperada controversia. Uno de los hijos del marinero fallecido juega en el equipo de fútbol de o Grove. La directiva del Noalla, equipo al que ayer se enfrentaba, se negó a suspender el partido.

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