La calidad se va de cámping a O Grove

El Paisaxe II recogió dos galardones que certifican su excelente servicio y su renovación constante


Hay empresas que son mucho más que un negocio. El cámping Paisaxe II, en O Grove, forma parte de ese selecto club. El establecimiento, bien anclado en el sector del turismo arousano, tiene veinte años de historia. Ubicado en San Vicente, el cámping ha logrado mantenerse, durante sus dos décadas de historia, a la vanguardia del sector. ¿Cómo? Pues a base de trabajo y de ideas claras, de ofrecer un servicio excelente, de innovar todos los días, de estar pendiente de las necesidades de sus clientes para satisfacerlas cuanto antes, y de hacer todo eso sin descuidar el medio ambiente, el maravilloso entorno que explica -también- el éxito del cámping.

Esa buena manera de hacer las cosas ha sido premiada, por partida doble, esta semana. Ayer por la mañana, el Cámping Paisaxe II fue reconocido como el establecimiento SICTED más competitivo del año. Es un premio otorgado por la Secretaría de Estado de Turismo a aquellos establecimientos que despuntan en su compromiso con la calidad y la sostenibilidad.

No sería el único galardón de la jornada para este cámping grovense: por la noche, el nombre del establecimiento que dirige Rubén Leiro volvió a sonar en la Gala Q, en la que se entregaron los distintivos Q de Calidad que el Paisaxe II renueva cada año, siendo uno de los cuatro negocios de acampada de Galicia que tienen esta enseña.

Estos reconocimientos, dicen desde el establecimiento de San Vicente, saben bien. Al fin y al cabo, son la recompensa a «un arduo trabajo de implementación de políticas basadas en la exquisitez hacia el turista».

Para lograr ese objetivo es necesaria la suma de muchos factores. Uno de ellos, el personal. El Paisaxe II ha hecho esfuerzos para mejorar la formación de quienes en él trabajan. Suelen ser personas de O Grove o de municipios limítrofes, porque esa es una de las banderas del cámping: contribuir al desarrollo del medio en el que está ubicado, San Vicente. Y eso se hace tanto ayudando a generar riqueza -y el empleo es la base de la misma- como minimizando su impacto en el entorno, intentando reducir al máximo la huella ecológica del cámping.

Rubén Leiro, el director del establecimiento que no tiene miedo a experimentar nuevas posibilidades, asegura que los premios recibidos «suponen un gran reconocimiento al trabajo realizado». Pero él tiene claro, y quizás eso sea lo que hace tan grande al cámping, que «el mayor reconocimiento son las sonrisas y las palabras de agradecimiento que año tras año nos dan nuestros clientes».

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