La obra que cambiará la fachada marítima de O Grove

Cacabelos firmó la semana pasada el decreto para iniciar el proceso de contratación del desdoblamiento de Beiramar; los trabajos podrían iniciarse en marzo


O Grove / La Voz

El desdoblamiento de Beiramar es una de las obras que va a cambiar, de forma rotunda, la fisonomía urbana de O Grove. Tras dos años dándole vueltas a ese ambicioso proyecto, que pretende convertir esa vía en una suerte de circunvalación del casco urbano, el alcalde de O Grove, el socialista Jose Cacabelos, firmó a mediados de la semana pasada el decreto por el que se inicia el procedimiento para su contratación y ejecución. Las cosas de palacio, ya se saben, van despacio. Y por esa razón, el regidor advierte ya que la tramitación puede demorarse unos meses, lo que llevaría a que los trabajos pudiesen comenzar en el mes de marzo. Dado lo ambicioso del proyecto, es más que probable que la actuación se acometa en dos fases. Una primera afectaría al tramo entre la estación de autobuses y Confín, y debería estar rematada para la llegada del verano. Luego, los trabajos se suspenderían hasta pasada la Festa do Marisco, cuando se retomaría la actividad con la reforma del tramo que discurre entre Confín y el entronque con la calle Castelao, a la altura del puente de A Toxa.

"Este es un proyecto muy importante para mejorar la movilidad y la ordenación del tráfico en O Grove", asegura el alcalde. El proyecto pasa por hacer la Avenida de Beiramar de doble sentido. Para ello será necesario abrir un segundo carril donde ahora solo hay uno, y hacerlo además ampliando unas aceras que ahora son en algunos tramos ridículas y que han de pasar a tener un ancho mínimo de dos metros, y todo ello sin reducir, sino todo lo contrario las plazas de aparcamiento. Es evidente que, para lograr ese objetivo, no quedará más remedio que recortar el amplio paseo marítimo que discurre entre el puente de A Toxa y O Corgo.

La primera fase del proyecto, la que se ejecutará en primer lugar, discurre entre la estación de autobuses -hasta donde llegó la ampliación de aceras y doble sentido acometida frente a la Cofradía en el pasado mandato- y Confín. Es un tramo en el que la actuación será pesada y lenta, ya que más allá de los trabajos que haya que abordar en superficie, será preciso acometer una ingente labor en el subsuelo. Y es que si arriba habrá que hacer el doble carril y ampliar aceras, abajo habrá que cambiar las tuberías y canalizaciones, que son fuente constante de problemas para las personas que viven en la zona.

Esa primera fase, que debería estar rematada antes del verano, afecta a un tramo de 270 metros, y supondrá una inversión de 280.000 euros.

La segunda parte del proyecto arranca en Confín y discurre hasta el entronque de Beiramar con la calle Castelao, cerca del puente de A Toxa. La superficie sobre la que se actuará es mayor, unos 570 metros, y el presupuesto reservado para esa zona será de 332.000 euros. Cacabelos explica que el trabajo, en ese área, será mucho más sencillo, ya que no habrá que tocar las tuberías. Se reducirá pues, la obra, a una cuestión de cirugía estética, con el recorte del paseo para la apertura de un segundo carril. La pieza más importante de esta fase del proyecto será la rotonda que está previsto construir en el entronque con la Catorce.

El alcalde de O Grove, José Cacabelos, considera que esta actuación va a ser vital para la reordenación urbana de esta localidad. Convertir Beiramar en una vía de doble sentido va a permitir canalizar por ella una importante cantidad de tráfico que ahora tiene que tocar el casco urbano para salir de O Grove desde lugares como Virxe das Mareas, Terra de Porto o Porto Meloxo. Esta actuación deberá completarse, en el futuro, con la construcción de un nuevo vial de 16 metros que unirá Monte da Vila con Xoán XXIII. 

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