La falta de agentes lastra el servicio de las policías locales de O Salnés

En O Grove este mes se hacen patrullas unipersonales y se suspenden guardias


vilagarcía / la voz

Este mes de enero, en O Grove, la Policía Local ofrece un servicio intermitente. La escasez de personal, complicada por el hecho de que hay agentes de vacaciones, se ha traducido en que haya turnos en los que no hay ningún efectivo en activo. Y otros en los que solo un agente debe hacer frente a todos los problemas que se le planteen. El alcalde de O Grove, José Cacabelos (PSOE), reconoce que en el cuerpo local faltan medios humanos. Y por eso, hace ya un año se inició un proceso para la contratación de tres policías más, pero este aún no se ha completado. Para intentar salir del atolladero, «estamos negociando con la policía local un nuevo cuadrante para intentar optimizar medios y cubrir de la mejor manera las necesidades».

La situación que se vive ahora en O Grove se produjo, no hace tanto tiempo, en Vilanova de Arousa. Allí también fue necesario recurrir a las patrullas unipersonales y a dejar determinadas horas sin cubrir el servicio. Aunque ahora la situación parece haberse normalizado, amenaza con reproducirse en cuanto comiencen las vacaciones o se produzca alguna baja. El alcalde, Gonzalo Durán (PP), señala que en Vilanova la plantilla está bastante bien dimensionada y que solo faltaría por cubrir la plaza del jefe, recientemente jubilado. Minimiza la importancia de las patrullas unipersonales. «Se hacen en muchos lados. Hasta los bobbbies, en Londres patrullan en solitario y no pasa nada», asegura el regidor. No piensan lo mismo los agentes, que tienen una pugna general con el Concello, del que demandan también medios materiales para poder desempeñar sus funciones.

Las patrullas unipersonales no sorprenden en municipios como A Illa o Pontecesures, donde solo hay tres agentes de policía en plantilla. Tampoco en Valga, donde hay un único vigilante municipal. Pero en otras localidades, como Meaño, donde el cuerpo policial es muy reducido, se ha optado por eliminar los servicios en los que un único agente trabaja solo. Esta situación se daba con periodicidad durante el mandato de Lurdes Ucha, pero el nuevo alcalde, Carlos Vieitez ha decidido variar el rumbo y ahora las patrullas unipersonales se reservan para momentos muy puntuales.

En Cambados también descartan que un solo agente pueda patrullar solo por la villa del Albariño. Aunque aquí también se padece la falta de personal, el concejal delegado, Tino Cordal, explica que se ha optado por reducir las guardias nocturnas de fin de semana, que se realizan solo en fechas puntuales, a la espera de poder reforzar la plantilla aunque sea a través del la llegada de auxiliares.

En Vilagarcía ya llevan un par de años adelantando la llegada de los auxiliares para paliar la falta de agentes. Desde 2015 hasta el año pasado, en las sucesivas Ofertas de Empleo Público del Concello se lanzaron diecisiete plazas de Policía, y la intención del gobierno local es seguir en la misma línea. Pero lo cierto es que las cosas de palacio van, en este terreno, más despacio aún que de costumbre, y de esas 17 plazas solo se han cubierto seis. Otras siete plazas, de la oferta de empleo del 2018, se encuentran en proceso de formación de los agentes, y cuatro más -las de 2019- «ya han sido comunicadas a la Agasp y están pendientes de que convoque otra oposición».

Los agentes opinan: "Las patrullas tienen que ser de dos. ¿Uno solo qué hace en un caso de emergencia?"

La opinión es unánime y tajante: las patrullas de un solo agente no son ni útiles, ni mucho menos seguras. «Debería estar establecido por lei que ten que haber cando menos dous axentes de cada vez», asegura uno de los profesionales que prestan servicio en uno de los ayuntamientos de la comarca. «¿Qué puede hacer un solo agente en un caso de emergencia? No tiene sentido que haya turnos con un solo policía», apuntan desde otra localidad. Y en cada llamada, ofrecen ejemplos distintos. «Imagínate que hay un accidente de tráfico y hay un solo agente... ¿Qué hace? ¿Atiende al herido, regula el tráfico, señaliza la zona...?». O pongámonos en el caso de una bronca callejera, o de una pelea de bar. «Si está un solo agente, ¿qué puede hacer en ese contexto?». La eficacia de su trabajo dependería más de la suerte que de ningún otro factor.

Y de la suerte dependería también la seguridad de los propios policías. Porque ese es otro factor a tener en cuenta, «por un lado, la calidad del servicio es manifiestamente mala porque hay muchas llamadas a las que no vas a poder prestar atención, y por el otro, nosotros nos encontramos en una situación de indefensión». Así que no es de extrañar que, cuando le tocan guardias unipersonales, haya quien mire «con aprensión el teléfono cada vez que suena. Porque eres consciente de que si ha pasado algo grave, estás vendido», razonan los agentes. «Esa es una perspectiva que los políticos no tienen, pero deberían pensar en todo ello», concluye otro agente municipal.

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