La ludopatía del excontable a juicio: ¿estrategia de defensa o enfermedad?

Fabricio Fernández se enfrenta a una petición de seis años de cárcel por el desfalco de 580.000 euros en 2010


pontevedra / la voz

Con la elección de los 20 miembros del jurado popular arrancaba ayer en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial el juicio contra el excontable de la Cofradía de O Grove, Fabricio Fernández, que se enfrenta a una acusación por un delito de malversación de fondos públicos tras haberse apropiado de 580.000 euros, aunque él solo reconoce haberse adueñado de 190.000 euros. Por ello el Ministerio Pública solicita una pena de seis años de cárcel.

El proceso será largo. A lo largo de toda la semana pasarán por la sala de la audiencia más de una veintena de testigos entre excompañeros del acusado, patrones mayores, médicos forenses, técnicos economistas, peritos contables y psicólogos que tratarán de demostrar, por una parte, si fue el acusado quien se llevó todo el dinero que la Cofradía San Martiño echó de menos en el año 2010 y, por la otra, si Fabricio Fernández padecía en aquel entonces una ludopatía que mermaba el control sobre sus impulsos -como mantiene su defensa-, o si simplemente alega padecer esta enfermedad dentro de una estrategia para eludir o atenuar la condena, tal y como tratará de demostrar la acusación particular que representa los intereses de la Cofradía de O Grove.

El representante del Ministerio Público ya alertaba a los miembros del jurado sobre la dificultad de un proceso en el que se manejarán muchos documentos contables, transferencias y números, y en el que deberán intentar sumergirse en las características del funcionamiento interno de las cofradías gallegas.

El juicio arrancaba con las alegaciones expuestas por las partes: una de las dos entidades bancarias a las que la Cofradía demandó por «negligencia» al permitir el trasvase de dinero de sus cuentas sin exigir las dos firmas mancomunadas necesarias para realizar los movimientos; la compañía aseguradora con la que el pósito tenía una póliza que cubría con 7.000 euros el riesgo de apropiación indebida por parte de empleados y la propia defensa particular de la cofradía meca.

Caixabank, una de las entidades bancarias de las que supuestamente Fabricio Fernández retiró dinero del pósito para su lucro personal alcanzó un acuerdo por el que acepta reembolsar a la Cofradía San Martiño la cantidad de 210.000 euros. La segunda, a la que desde el pósito reclaman 34.400 euros, sostiene que no existió negligencia y que la acusación tendrá que demostrar lo contrario.

La defensa del acusado ya insinuó que quizá se esté culpando al excontable de un gran agujero económico registrado en las cuentas del pósito a pesar de que al dinero tenían acceso otros empleados del pósito.

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