El milagro solidario que enraíza en O Grove

Sin dinero, pero con mucha energía, unos jóvenes han llenado el pueblo de actividades para reunir fondos para los refugiados


o grove / la voz

El azul del mar y el verde de los pinos relucía bajo un sol brillante. Es mañana de domingo, y en San Vicente do Mar reina la paz fantasmal de todos los otoños. Pero hay un lugar que resiste, cual aldea gala, la llegada de la temporada baja. Es, claro, El Náutico. El local que se ha hecho famoso por su espectacular programación veraniega fue ayer escenario del acto final del festival Nos Seus Pés, una iniciativa que surgió hace tres años para recaudar fondos para las organizaciones que dan ayuda y sostén a los refugiados. Tras un fin de semana de conciertos y actividades en O Corgo, ayer la cita se trasladó al emblemático local de la playa de A Barrosa con una oferta suculenta: un concierto de Cora Velasco, Andrés Suárez, Eladio y los seres queridos, Isi Vaamonde, aderezado por una paella preparada por un cocinero con Estrella Michelín, Javi Olleros.

No es de extrañar que, ante semejante perspectiva, el bullicio reinase en el recinto del Náutico ya a la una de la tarde. A esa hora, mientras los artistas se desembarazaban de la humedad del sábado bajo el sol, Javier Olleros aguardaba a que el reloj marcase la hora de echar el arroz en la paellera gigante en la que ya estaba a punto un oloroso preparado de «algo de porco, algo de polo, calamares, verduras... e moito cariño». Hablaba el cocinero rodeado del grupo de chavales que ha hecho posible, un año más, Nos Seus Pés. Una idea surgida hace algo más de tres años, cuando la crisis de los refugiados aún no había sido desplazada del foco principal de las noticias. Olleros, que de alguna manera ayudó en el parto de un festival en el que sigue implicado, reivindica el protagonismo para el grupo de chavales «que son os que en realidade fan posible todo isto». Un grupo de jóvenes que han logrado movilizar a todo el pueblo y despertar conciencias.

Eso, lo de despertar conciencias, es lo que más satisfacción le provoca a Mar Benavides, que con 22 años estudia, trabaja y saca tiempo para coordinarlo todo y a todos, porque la familia de Nos Seus Pés es grande, y parece que seguirá creciendo. Porque Mar y sus compañeros, con toda la fuerza que da la juventud y la sensación de estar haciendo lo correcto, han conseguido implicar a buena parte del pueblo. Quien no aloja gratis a los músicos -que tampoco han cobrado-, prepara comida para los voluntarios, vende camisetas o usa sus conocimientos para echar una mano allí donde sea necesario. Es un pequeño ejército de «xente boa facendo cousas interesantes», según los definió acertadamente Javi Olleros. Un grupo que ha obrado el milagro de los panes y los peces y han organizado, con muy pocos miles de euros, un festival valorado en unos 20.000. Es, otra vez, el milagro de la solidaridad, que enraíza en la fértil tierra de O Grove.

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