«El Náutico fue el primer sitio donde me contrataron»

Rubén Pozo actúa hoy en el Náutico de San Vicente, acompañado de Lichis. «He encontrado la paleta de elementos que necesito para hacer una canción. En solitario me he dado cuenta de que mi rollo es un sonido más austero», asegura


Rubén Pozo llega este viernes al Náutico de San Vicente con ganas de seguir arriesgando. Fiel a sí mismo y haciendo gala de su naturalidad vuelve al lugar donde empezó todo, en un concierto acústico en el que estará acompañado de Lichis.

­-Hace unos años te vimos llegar por mar a O Grove. ¿Tienes preparada la lancha?

-[Risas] Esa historia es la hostia. Tocaba con Pereza en A Coruña y un poco más tarde lo hacía Iván Ferreiro en el Náutico. Queríamos verlo, pero no había forma de llegar a tiempo. Al final, Miguel -propietario del Náutico- nos puso una lancha y fuimos desde A Coruña hasta O Grove en ella. Llegamos empapados pero felices por poder ver a nuestro amigo Iván. Le guardo mucho cariño a Miguel por muchas cosas, fue el primero que contrató a Pereza para dar un concierto.

-¿Cómo está siendo este mestizaje?

-Lichis me propuso hacer algo juntos y me hizo una ilusión tremenda. Nos juntamos en un caminito que no sé lo que durará pero está siendo una experiencia vital muy guay. Espero que se me pegue algo de lo buen músico y letrista que es.

-Lleváis sin parar de dar conciertos juntos todo el año. El resultado es el EP que estáis a punto de publicar.

-Sí. Serán seis canciones muy eclécticas. Un rocanrol, una balada, una incluso un poco moderniti... En mi parcela del disco mantengo ese sonido de guitarras y baterías, el de Habrá que vivir, pero me he dejado empapar por Lichis, que es más detallista musicalmente.

­-En una canción dices: «Del mundo entero no queda nada que esperar pero lo espero». ¿Qué esperas de este trabajo?

-Espero que la poquita gente que me para por la calle siga haciéndolo para decirme que lo que hago está de puta madre, que no me paren para decirme que ya no les gusta lo que hago.

-La naturalidad con la que hablas también está en tus versos.

-No me doy cuenta de esas cosas. Intento arriesgarme mucho con mis canciones, que sean emocionantes y cuenten cosas de mi vida. Al final, mi vida es muy normal, así que es lógico que sea todo muy cotidiano en mis canciones.

-¿Este es el momento en el que mejor te encuentras musicalmente?

-Creo que he encontrado la paleta de elementos que necesito para hacer una canción. En solitario me he dado cuenta de que mi rollo es un sonido más austero.

-En los conciertos que te he ido a ver, al subirte al escenario pareces muy tímido. ¿Te sigue imponiendo el público?

-Antes de cada concierto me siento un impostor. Tengo muchas inseguridades, en la música, en el amor... Siempre pienso que va a ser un desastre. Cuando veo que todo va increíble, transformo la inseguridad y disfruto muchísimo. Cuando me salen mal las cosas, que también me pasa, me voy al hotel pensando que soy un desastre. Me estoy cuestionando todo el rato.

-¿Qué es el éxito para Rubén Pozo?

-Poder pagar las facturas y el chándal del cole de mi hijo con mis canciones.

O grove, El náutico, 00.30, PRECIO 10 euros (con lichis)

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