Compradores de pisos en la costa prefieren los «chollos» a las vistas

En Vilagarcía, alquilar en agosto en segunda línea puede costar hasta 2.000 euros


pontevedra / la voz

Vistas a la ría. Primera línea de playa. Ese fue, durante muchos años, el gran gancho de los pisos en la costa, en municipios turísticos como Sanxenxo u O Grove. ¿Sigue siendo así después de haber pasado por una crisis que desbarató el mercado inmobiliario y que puso en jaque al poder adquisitivo de miles de familias? Distintas inmobiliarias consultadas dicen que no del todo, que sí quedan algunos compradores que buscan vistas de ensueño y estar sí o sí al lado del mar -como quienes demandan propiedades en la zona grovense de Pedras Negras o en la isla de A Toxa- pero que la mayoría relegan la primera línea al «chollo». Es decir, se busca que sea un inmueble con precio muy asequible por si luego se acaba alquilando o revendiendo. Por lo que respecta a los alquileres, en Vilagarcía se están arrendando pisos para agosto, en segunda línea, por más de 2.000 euros.

Desde esta oficina, de la inmobiliaria Javier Tovar, Josina Silva señala lo siguiente: «Dicen que en las grandes ciudades se vende igual que antes. Yo creo que aquí no está pasando eso y que la gente ahora se fija totalmente en el precio, tienen que ser cosas muy asequibles y que estén bien, que resulten un poco chollos, para que acaben teniendo salida. No es lo de antes, que la ubicación era lo más importante. Ahora lo esencial es el precio», indica.

En una línea similar habla Javier Abal desde una inmobiliaria sanxenxina que lleva su nombre: «Se valora, sobre todo, el precio. Tiene que estar bien la propiedad, lógicamente, pero el precio es importante. Luego hay operaciones grandes, de inmuebles mejores, pero que tardan más en salir. La gente no siempre se atreve a dar el paso», manifiesta. Tanto desde la inmobiliaria Javier Abal como desde Javier Tovar indican que la horquilla de precios en los que se mueven las viviendas que acaban siendo compradas va desde los 100.000 a los 200.000 euros en el caso del municipio de Sanxenxo.

Distintos públicos

También en O Grove notan que, ante un precio asequible, se relega la primera línea de playa, aunque Ana Porto, desde una inmobiliaria que se llama como ella, insiste en que hay tipos de públicos distintos: «Me encuentro con que hay clientes que buscan precio, y entonces les da un poco igual estar en primera línea o no, les vale con tercera o cuarta línea de playa. Y otros, que son menos, pero que siguen ahí, que sí quieren estar en el mejor sitio». Porto, que trabaja sobre todo en O Grove, es relativamente optimista con la venta de viviendas: «Yo creo que el mercado se ha recuperado, que el verano pasado ya fue bueno y que este también lo está siendo», concluye.

Las inmobiliarias critican la oferta de pisos por parte de los bancos. Insisten una y otra vez que desbaratan los precios y que los «chollos» que ofrecen casi nunca son tal. Lo cierto es que en los portales inmobiliarias de distintas entidades bancarias, incluido el banco malo (Sareb), se ofrece un buen número de propiedades tanto en Sanxenxo como en Poio u O Grove. Es difícil encontrar algo por menos de 100.000 euros, como sucede en otros puntos menos turísticos de la costa gallega. Pero algún ejemplo sí hay, como un piso en Beluso (Bueu) por 85.000 euros u otro inmueble en Dena (Meaño) por 73.400 euros.

Propietarios de segundas residencias las venden por los gastos que suponen

Las inmobiliarias consultadas hablan con una sola voz al afirmar que, fundamentalmente, el mercado inmobiliario que se mueve en Sanxenxo y O Grove es el de segunda mano, ya que apenas se está construyendo obra nueva. En el territorio grovense no hay nuevas urbanizaciones y en el caso sanxenxino solamente una en Portonovo. Las inmobiliarias echan de menos que no se dé el paso y se vuelva a construir en Sanxenxo porque, aseguran, es difícil contentar a los compradores con la oferta actual.

¿Qué es lo que ofrecen? «Sobre todo lo que tenemos es vivienda de segunda mano. Notamos que hay gente que tiene aquí la segunda residencia que está tratando de venderla. Ocurre sobre todo con inmuebles antiguos que los hereda una nueva generación que, o bien son varios propietarios y prefieren vender porque ya no vienen aquí de veraneo o porque es difícil ponerse de acuerdo, o bien porque no quieren asumir los gastos que conlleva un piso, que son bastantes». Desde O Grove, Ana Porto añade: «Hay segundas residencias que se venden, simplemente, por cambio de hábitos, porque pasan las generaciones, quedan los mayores, los hijos ya no vienen y acaban vendiendo».

Entre lo poco que queda nuevo a la venta está alguna oferta que tienen los bancos. Pero es ya un excedente de lo que no tuvo salida en los últimos años. En la Sareb, en el banco malo, en el caso de Sanxenxo se ofrecen ahora mismo en la página web cuatro pisos. El precio de uno de ellos, según el anuncio, ha bajado desde los 273.000 a los 205.000 euros, es decir, un 25 %.

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