Cacabelos fija el diálogo con los vecinos como brújula de su nuevo mandato

Inicia su mayoría absoluta cambiando, apunta, el "bastón de mando" por el "bastón de gobierno"


O Grove / La Voz

«Hoxe iniciamos un mandato inédito. Por primeira vez, un grupo ten maioría absoluta. Iso é algo inédito e histórico». Jose Cacabelos abrió así su primera intervención del nuevo mandato. Hablaba el regidor de O Grove tras haber prometido ocupar la alcaldía meca con responsabilidad. Antes había prometido, también, su cargo como concejal. Fue el primero de los ediles electos en hacerlo: los del PSOE prometieron a secas; los del PP juraron; y los del BNG y EU empeñaron su palabra pero por imperativo legal. Una vez constituida la corporación, se procedió a la votación de alcalde. Hace unos años, en O Grove ese momento se vivía aguantando la respiración, por si se había producido algún pacto de última hora en la escalera. Pero esta vez no ha sido así: las cuentas estaban claras, rotundamente claras. Aunque el nuevo secretario se confundió a la hora del recuento, y atribuyó a Cacabelos solo tres votos, todo se resolvió con unas risas nerviosas y la corrección correspondiente: eran diez los concejales que querían al alcalde socialista.

Cacabelos levantó el bastón de mando con una matización. «Non é un bastón de mando, é un bastón de goberno. Porque no século XXI un goberno non pode mandar sen máis, ten que escoitar á xente». Y a eso se comprometió él, a escuchar a los vecinos y a ponerlos en el centro de todas y cada una de sus acciones de gobierno.

A esos vecinos les pidió el alcalde, ayer, confianza y respeto hacia los integrantes de la nueva corporación y, en especial, hacia quienes llevarán el gobierno. Porque, en una empresa tan importante como la que emprenden, «pode que se cometan erros». Cacabelos señaló que la política municipal tiene muchas cosas buenas, pero también otras que no lo son tanto. Desgasta y se come el tiempo de quienes la ejercitan. Por eso, en nombre de todos sus compañeros, el alcalde quiso agradecer a los familiares la paciencia por las ausencias y por los problemas que les pueda acarrerar su tarea pública. Cacabelos hizo una especial mención a su familia, y su voz de alcalde casi se quebró cuando se refirió a sus hijos, a su esposa y, sobre todo, a sus padres. Estos, sentados entre el público, seguían la sesión con detalle. «Sentimos moito orgullo, moito orgullo... Vai ser moito traballo», murmuraba la madre a todos aquellos que, al final de la sesión, iban a saludarla. Los abrazos, los apretones de manos y las sonrisas empañadas por lágrimas de emoción sacudían a la gran familia socialista. El PP, el BNG y EU se quedaron en segundo plano.

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