Órdago de Silva contra la gestión de Portos y Augas

La presidenta de la Diputación cree que actúan como «entes de confrontación» en los concellos de distinto signo político


vilagarcía / la voz

Que Carmela Silva repetirá como presidenta de la Diputación parece un hecho consumado. Ella misma, que suele ser cautelosa a la hora de hacer pronósticos políticos cuando está en el ejercicio de su cargo, lo dio por hecho ayer en O Grove. Hasta allí había acudido para visitar varias obras que está realizando el organismo provincial, y tras su conversación con el alcalde Jose Cacabelos, anunció que inaugurará el mandato enviando una carta al presidente de la Xunta. Una carta en la que, además de recordarle a Núñez Feijoo el peso económico de la provincia, sus necesidades y sus urgencias, abordará tres cuestiones capitales para los ayuntamientos gallegos. La primera, que «Portos de Galicia deixe de ser un ente de confrontación e pase a ser un ente de colaboración cos concellos nos que ten presenza, sexa cal sexa a súa cor». La segunda, que se modifique la Lei de Augas, ya que en estos momentos los ayuntamientos se encargan de recaudar el canon y es la Xunta la que se encarga de decidir a dónde va ese dinero. «Queremos que, polo menos, o 50% deses cartos queden no concello no que se recadan, e o outro 50 %, por unha cuestión de cooperación territorial, se repartan atendendo a criterios obxectivos». Y ahí viene el tercer planteamiento que Silva hará a Feijoo: que la Xunta, «igual que fai a Deputación», distribuya el dinero entre los concellos atendiendo a criterios objetivos.

No es casualidad que Silva haya realizado este anuncio en O Grove. A fin de cuentas, este municipio se siente víctima de todos los problemas que la presidenta de la Diputación tiene previsto trasladar al presidente de la Xunta. Las tensiones con Portos, por ejemplo, son de sobra conocidas. Desde los catorce meses de retraso en la obra de desdoblamiento de Beiramar por la falta de agilidad en la tramitación de un permiso, hasta el calamitoso estado de al explanada de O Corgo, donde Portos se niega a ejecutar lo que considera una obra de mantenimiento. Sin olvidar, claro, los cánones que el ayuntamiento debe abonar por el uso de espacios de cuya limpieza y servicios se encarga el municipio; del retraso, histórico, de la reformulación del puerto pesquero y de la construcción del deportivo, o de la reforma prometida en Meloxo.

Ese maltrato, que Cacabelos achaca a la «política clientelar» del presidente de Portos, será trasladado por el alcalde de o Grove a la Fegamp, porque «este es un problema que no solo nos afecta a nosotros, afecta a muchas otras localidades». Y lo mismo ocurre con Augas de Galicia y una redistribución del canon del agua que, dice, nunca llega a O Grove.

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