O Salnés afronta el verano sin haber ampliado la red del agua

Pese a todo, los concellos no prevén problemas en el servicio de abastecimiento


vilagarcía / la voz

La red de abastecimiento de agua potable de la Mancomunidade do Salnés afronta el verano del 2019 como terminó el anterior: con su capacidad de almacenamiento y depuración al límite y con varias obras pendientes.

Los consumos en la comarca se duplican durante el verano como consecuencia del turismo y la infraestructura de la mancomunidad se queda justa para llegar a todos los grifos; de los 18 millones de litros que se pueden consumir un día de enero se pasa a picos de hasta 30 millones en agosto.

La infraestructura de la red comarcal precisa ser ampliada y modernizada y la mancomunidad ya hace tiempo que ha puesto el asunto sobre la mesa de la Xunta, pero la financiación sigue sin llegar. Pese a todo, informan desde la entidad comarcal, no se prevén problemas a la hora de garantizar el suministro de agua este verano, como no los hubo tampoco en 2018. Mientras el Umia lleve agua, la logística debería ser suficiente.

Tres proyectos en marcha

La mancomunidad tiene actualmente tres proyectos en marcha para dejar atrás las estrecheces y lograr unas instalaciones propias del siglo XXI: la ampliación de la planta de tratamiento (depuradora) de Tremoedo, la modernización de la estación de bombeo de Pontearnelas y la instalación de una nueva tubería a O Grove.

Sobre el primero, los concellos han hecho los deberes. La mancomunidad ya dispone de los terrenos donde ampliar la depuradora gracias a un acuerdo con la comunidad de montes de Tremoedo para adquirir 30.000 metros cuadrados; en ellos se pretende construir dos nuevos depósitos, que permitirían cuadriplicar la capacidad de almacenamiento y depuración, pasando de los diez millones de litros actuales a cuarenta millones. Es una obra de envergadura que se plantea en dos fases y que precisa de financiación autonómica. Los concellos pondrán de su bolsillo los 300.000 euros que costaron los terrenos, a pagar en diez años, y ahora la pelota queda en el tejado de la Xunta, que asumió el compromiso de redactar el proyecto y ejecutar la obra.

Lo que va cobrando forma es la intervención en la estación de bombeo porque, en este caso sí, la financiación está garantizada. Las gestiones de despacho han dado sus frutos y la mancomunidad consiguió colarse en el plan de ayudas del Ministerio de Industria, a través del IDAE, para financiar este proyecto, presupuestado en 700.000 euros. El proceso de licitación está en marcha y la previsión es poder iniciar las obras a finales de este año o principios del 2020. En todo caso será en el otoño-invierno, coincidiendo con la etapa de menor consumo.

Esa actuación servirá para optimizar el rendimiento de la planta en la fase de captación y filtrado del agua del Umia mediante la instalación de una bomba de alta eficiencia y de otra de impulsión mecánica, que permitirá aprovechar la inercia del río para llevar el caudal hasta la depuradora, que ahora debe sortear un tramo de unos seis kilómetros con un desnivel de unos cien metros. Todo ello redundará en un notable ahorro de energía, ahorro que permitirá a los ayuntamientos amortizar la inversión que le corresponde del proyecto: el 25 %.

La tercera pata del entramado que sostiene el sistema de abastecimiento de agua de la comarca, la ampliación de la red de tuberías, tendrá que seguir esperando. Hace años que se viene hablando de la necesidad de desdoblar el colector a la altura de Vilalonga (Sanxenxo) para dotar a O Grove de su propia canalización y acabar así con las averías que suelen producirse en verano en el municipio peninsular. Pero esta intervención también precisa de la implicación económica de la Xunta, que no se acaba de materializar.

 

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