La población de delfines de las Rías Baixas apenas es capaz de renovarse

El CEMMA alerta de que cuatro de los nueve ejemplares nacidos en 2018 murieron


vilagarcía / la voz

Desde hace un tiempo, existe la percepción en rías como la de Arousa de que cada vez hay más delfines. De que las poblaciones de estos simpáticos individuos gozan de una excelente salud. Nada más lejos de la realidad. La Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA) ha hecho público un balance en el que asegura que durante el pasado año murieron más ejemplares de los que nacieron en las Rías Baixas. El Bottelnose Dolphin Research Institute (BDRI) de O Grove comparte esta visión y asegura que esta especie está empezando a notar el impacto de la acción humana.

Durante el pasado año nacieron en las Rías Baixas nueve cachorros, pero cuatro de ellos murieron en sus primeros meses de vida. Esta es la primera conclusión que se extrae de los datos que maneja el CEMMA, que realiza tareas de seguimiento de esta especie desde una embarcación y por la costa. Su investigación se completó con los datos facilitados por la red de varamientos. Y las cifras son alarmantes, porque otros catorce juveniles y adultos perdieron la vida en ese mismo período en las Rías Baixas, «polo que foi outro ano con máis mortes que nacementos dentro da poboación», aseguran en la coordinadora. La conclusión es que «cada vez hai menos exemplares, e esta é unha tendencia que se está mantendo nos tres últimos anos, que morren máis exemplares dos que nacen», explica Alfredo López, del CEMMA. Insiste en que hay otras especies que lo están pasando todavía peor, «coma a toniña. Sabemos a data de caducidade desta especie. Chegará a cero en vinte anos», alerta.

En la coordinadora sostienen que en esta alta mortalidad tienen una especial incidencia actividades como la pesca. De hecho, se calcula que la mitad de los fallecimientos se producen por una captura accidental. Otro 22 % se debe a la mortalidad infantil, mientras que el 10 % fallece por enfermedades patológicas. Y desmienten que las poblaciones de delfines de las Rías Baixas sean cada vez más abundantes. «É unha apreciación subxectiva. Nós temos un carné de identidade de cada delfín e vemos que son sempre os mesmos, que non hai renovación», insiste López.

La misma visión comparten en el BDRI de O Grove. Su responsable, Bruno Díaz, explica que una hembra de delfín tarda tres años en poder volver a dar a luz desde que pare a su cría. «Como sucede con muchos mamíferos superiores, el pequeño no se independiza hasta los dos años y en ese tiempo corren un riesgo muy grande, de morir capturados por una red o porque haya falta de alimento», relata. La regeneración de la especie no es así tarea sencilla. A ello hay que unirle la acción del hombre. «Es muy importante resaltar que el impacto al que estamos sometiendo el medio costero está provocando que esta especie esté menos cómoda y en una situación más vulnerable», añade. La presión de la pesca, con la amenaza que suponen las redes, y la eliminación de otras especies del ecosistema marino, está dificultado que las población de delfines puedan regenerarse.

La mitad de los fallecimientos de esta especie se producen por una captura accidental

Un estudio del BDRI concluye que la acción del hombre afecta a su vida social

Bruno Díaz acaba de publicar un estudio en la prestigiosa revista Behavioural Ecology sobre el impacto del hombre en la sociedad de los delfines. Aunque la investigación se llevó a cabo durante diez años de trabajo en el Mediterráneo, las conclusiones de la misma bien pueden aplicarse a las poblaciones que habitan en las Rías Baixas, asegura este investigador. El documento sostiene que la acción del hombre sobre la costa está afectando a la vida social de los delfines. Por ejemplo, la escasez de comida está provocando que estos animales se vuelvan más competitivos.

«Los delfines son altamente sociales e incluso se les puede comparar con especies de primates o con algunas sociedades humanas», explica Díaz. Su trabajo muestras que «la actividad humana está erosionando el ecosistema marino. Y, aunque no se vea o no se aprecie a primera vista, esto está teniendo repercusiones sobre la vida social de esta especie. «La fragmentación del ecosistema marino está acabando con muchas especies y eso, por ejemplo, reduce la alimentación de los delfines, lo que a su vez los vuelve más competitivos y reduce su vida social», añade. Al no haber vida social, los ejemplares tienden a aislarse, «y eso implica menos procreación y que las poblaciones sean más pequeñas, lo que deriva en problemas de consanguinidad», relata. La siguiente consecuencia de todo esto es que a estos animales les cuesta más procrear y, por lo tanto, renovar las poblaciones que habitan en esos entornos deteriorados. Sirva como ejemplo lo que está sucediendo actualmente en las Rías Baixas.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

La población de delfines de las Rías Baixas apenas es capaz de renovarse