Las cenas clandestinas se ponen románticas

La grovense Graciela Castro organiza en Santiago un nuevo encuentro secreto, pero con formato de cita a ciegas

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santiago / la voz

En realidad, ya se escondía la ilusión de encontrar a alguien especial en esas cenas clandestinas en las que el comensal no sabía más que el lugar y la hora y todo lo demás era un misterio. Por eso, la próxima edición de esta singular experiencia que arrasa en Galicia de la mano de la grovense Graciela Castro, sumará a sus habituales ingredientes el de la cita a ciegas. «Porque la gente nos lo pedía», reconoce esta inquieta joven a la que, pese a crecer en el mundo de la hostelería, le bullía la idea de hacer algo especial en el campo de la organización de eventos, y un día se le encendió la bombilla.

Fue leyendo el libro Super Club donde descubrió a chefs que hacían cenas en sus propias casas. Pero lo estaba barruntando desde que estuvo en Londres y conoció las cenas secretas, o cenas clandestinas. Así que el año pasado, ya de vuelta en su tierra de origen, retomó la empresa de cátering Onyva que había creado en el 2012 y le dio una vuelta, adaptándola a la que es su pasión, la creación de espacios acogedores con diferentes finalidades: un mercadillo en una galería de arte, un showroom con propuestas artesanas, una cena ibicenca, una oportunidad para experimentar con los cinco sentidos... Y en noviembre del año pasado se decidió a celebrar la primera cena clandestina en Santiago. «Fue en la Galería Trinta, con catorce comensales». La cosa salió bien y unos meses después repitió en el jardín de Costa Vella, luego en Porta do Camiño, y las hizo también en O Grove.

El principal atractivo es el misterio. «La gente no sabe nada hasta el día de la cena, les doy la dirección y la hora, y se pueden encontrar de todo». Se pueden encontrar, por ejemplo, a un guía misterioso con un candelabro que, desde la plaza de Cervantes, los lleva hasta la plaza de abastos, donde espera un encapuchado que les abre las puertas de un comedor con ambiente de época; se pueden encontrar una fiesta ibicenca, o un menú de cócteles y comida asiática... «Cada velada es algo nuevo», subraya.

Y como no está dispuesta a repetir, en esta ocasión la condimenta con el aliciente de la cita a ciegas. Sabe que la mayoría de sus clientes tienen un perfil similar: «Es gente con un nivel cultural y una economía estable que sabe lo que quiere y tiene ganas de probar cosas nuevas». Partiendo de esas coincidencias no resulta descabellado pensar que en una de esas veladas surja el amor, y con ese incentivo se organiza la cena que se va a celebrar el 15 de septiembre en Santiago. Los que deseen ir, no sabrán mucho más. Salvo que se tienen que apuntar en la dirección info@helloonyva.es, que el precio es de 50 euros y que deberán contestar a un cuestionario sobre sus gustos y características personales para tratar de casar perfiles y que la cita sea a ciegas, pero no a tontas y a locas.

Tiene todos los ingredientes para que sea un éxito, como otras ideas. Ahora quiere poner en marcha lo que ya ha bautizado como Sunday Drama. «Compartía piso con otras dos chicas y los domingos siempre era un drama, siempre pasaba algo». Así que, para conjurar los malos espíritus, decidió darle una vuelta de tuerca a la jornada y convertirla en una reunión de amigos. Dará que hablar. Fijo.

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