Los accesos a O Grove y A Illa duplican en el verano el tráfico que soportan

Los alcaldes se ven sin medios para atajar los atascos en los horarios de playas

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vilagarcía / la voz

Ocho de la tarde de un domingo de verano. La cola de vehículos para salir de las playas de A Illa llega hasta el parque natural de O Carreirón. Una situación similar se registra en el acceso a la autovía desde O Grove, donde miles de conductores asumen resignados la caravana que llevan delante para abandonar la localidad. Es el problema de todos los veranos que, además, tiene difícil solución. «Un domingo calquera podemos recibir entre catorce ou quince mil coches a maiores e o espazo é o que hai», explica Carlos Iglesias, regidor de A Illa. Está en lo cierto. Tanto el puente de este municipio como los cuatro carriles de A Lanzada duplican durante el mes de agosto el tráfico que soportan a diario. No es de extrañar, así, que las retenciones estén a la orden del día.

Por la carretera que conduce a A Illa pasan, en los meses de invierno, una media de entre ocho y nueve mil vehículos diarios, según el mapa de aforos de la Xunta de Galicia. En agosto, esa cantidad se dispara hasta superar los trece mil coches. Lo mismo sucede en los cuatro carriles de A Lanzada. De soportar entre diez u once mil vehículos diarios, este vial se encuentra de repente con un aluvión de más de veinte mil. La consecuencia es que ambas carreteras quedan colapsadas en reiteradas ocasiones durante la temporada estival. Es cierto que el grueso del problema se registra durante los fines de semana de calor, cuando la gente acude en masa a disfrutar de los arenales. Alrededor del mediodía empiezan los problemas, que colapsan toda la carretera que va desde el acceso a la vía de alta capacidad de Vilagarcía a Cambados, hasta el puente. Ocho horas después el problema se registra en sentido inverso, desde el puente hasta la rotonda con la PO-549. A las mismas horas se registran los problemas en el acceso a la autovía de Sanxenxo. Solo que las retenciones en este vial ya no solo se producen en fin de semana. También en días laborales los coches que quieren acceder a O Grove, sobre todo alrededor del mediodía, tienen que esperar por las retenciones que se registran en la rotonda de Noalla.

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Coches en A Illa en agosto

El resto del año, el puente soporta entre siete y ocho mil vehículos de media diaria.

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Coches en A Lanzada

Alrededor de diez mil vehículos transitan por los cuatro carriles el resto del año.

Un plan de señalización de alternativas que la gente no utiliza

Tras sufrir los primeros atascos del verano, los concellos de Vilanova y A Illa pusieron en marcha una iniciativa destinada a aliviar las retenciones. Para ello, señalizaron viales alternativos. Meses después, ambos municipios reconoce que el plan no ha funcionado. «La gente no coge los desvíos y eso que están anunciados», se queja el regidor vilanovés, Gonzalo Durán. Eso provoca que, además del puente de A Illa, se colapse la carretera que atraviesa San Miguel.

«Nosotros no tenemos competencias en esta materia y más no podemos hacer», sostiene Durán. Reconoce que el colapso del puente no tiene solución, pero sí el atasco que transcurre por Vilanova. «Hay hasta cinco salidas diferentes desde la rotonda de A Illa, pero la gente parece que prefiere hacer cola», insiste. El alcalde considera que el problema no es el semáforo de A Pantrigueira, sino la gran intensidad de tráfico que soporta la carretera en horas punta. «Lo único que nos queda es que venga Tráfico y ponga un guardia en la rotonda que obligue a los conductores a desviarse», explica Durán, quien sostiene que en los viales alternativos que han sido señalizados «hay fluidez del tráfico, pero ellos prefieren seguir en la cola», se queja.

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