Tragedia 10 días después de la explosión

El fallecimiento de uno de los heridos en el catamarán que ardió frente a la isla de A Toxe tiñe de luto O Grove

El catamarán quedó completamente destruido a causa del incendio
El catamarán quedó completamente destruido a causa del incendio

La Voz

Cuando los servicios de emergencias hicieron recuento de los 48 pasajeros y los cuatro tripulantes que viajaban a bordo del Bordamar, el catamarán que el fuego devoró el 24 de julio frente a la isla de A Toxa, un cierto sentimiento de alivio se apoderó de todos quienes asistían a las operaciones de rescate desde el puerto de O Grove. No había ningún desaparecido y, aunque los heridos sobrepasaban la veintena, solo cinco de ellos presentaban lesiones que revestían gravedad y necesitaban hospitalización. «A verdade é que aqueles primeiros partes médicos fixéronnos ter a esperanza de que, ao final, todo quedase nun susto; por desgraza non foi así», recordaba este viernes, abatido, el alcalde grovense, José Cacabelos, minutos después de conocer que uno de los turistas había fallecido.

José Luis Valle tenía setenta años, residía en Guadalajara y se había acercado a O Grove para disfrutar de unos días de descanso junto a su esposa. Ambos decidieron comprar un billete para conocer parte de la ría de Arousa y uno de sus secretos más llamativos: las bateas que convierten a este mar en uno de los más productivos del mundo por lo que respecta al cultivo del mejillón.

Poco después de zarpar, una explosión que probablemente se registró en el motor -es la hipótesis a la que la Guardia Civil otorga un mayor grado de probabilidad, aunque el hecho de que la embarcación resultase completamente destruida por el fuego hace muy difícil deducir el origen exacto del problema- obligaba a los 52 ocupantes del catamarán a arrojarse al agua para salvar la vida. Varios de ellos sin ni siquiera saber nadar. La pericia de la tripulación y la respuesta de la gente de O Grove evitaron una tragedia mayor.

Ya desde el primer momento los servicios médicos que se desplazaron hasta O Grove para atender a los heridos concluyeron que la peor parte del accidente se la había llevado el matrimonio de Guadalajara. De hecho, los dos helicópteros del 061 que operan en Galicia volaron de inmediato al municipio arousano desde sus bases de Santiago y Ourense para trasladarlos a los dos, sin demora, a la unidad de quemados del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña. Las complicaciones derivadas de sus graves quemaduras le han causado la muerte, diez días más tarde, a José Luis Valle, que expiraba el jueves por la noche.

Su mujer, de 68 años, continúa ingresada en el CHUAC. El último informe médico, emitido este viernes a mediodía, indica que permanece estable, pero confirma que su situación sigue siendo grave. Tanto ella como su marido sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado, que afectaban a una superficie que oscilaba entre el 30 y el 40 % de sus cuerpos, sobre todo en la espalda y en los brazos.

La evolución de las otras tres personas que continuaban hospitalizadas parece positiva. Mercedes Conde, una vecina de Sevilla que permanecía en la clínica Povisa de Vigo, fue trasladada al hospital Virgen del Rocío de la capital andaluza. María Teresa Herrero, una de las dos amigas junto a las que viajaba, a las que la Diputación de Pontevedra facilitó alojamiento para permitirles acompañarla durante su recuperación, confirma que está mejor. «Sentimos muchísimo el fallecimiento del pasajero de Guadalajara, acabamos de enterarnos», afirmaba ayer María Teresa, poco antes de emprender el viaje de regreso a Andalucía, reiterando su agradecimiento a todos quienes las han ayudado. «La gente en Galicia es especial, lo dije la semana pasada y lo repito ahora, es lo positivo que nos llevamos». Ella y su amiga Tiani Prior han podido despedirse de las otras dos personas que siguen en Povisa. Un matrimonio de Mataró que, explica Teresa, «parece que está evolucionando bien».

«No nome de todos os veciños do Grove quero transmitir o noso pésame e unha forte aperta á familia do veciño de Guadalajara que por desgraza morreu», concluye el alcalde de O Grove. «Son días tristes para todos».

Los pasajeros de un catamarán en llamas salvan la vida al saltar al mar en O Grove

M. Alfonso
Un catamarán en llamas tras chocar con una batea frente a A Toxa A bordo viajaban cuarenta pasajeros, entre ellos varios niños, y tres tripulantes; algunos de ellos han sufrido quemaduras

A bordo iban 52 personas, de las que 38 resultaron heridas. Un matrimonio sufrió quemaduras graves

Un paseo en catamarán por la ría de Arousa se convirtió ayer, coincidiendo con el quinto aniversario de la tragedia de Angrois, en un verdadero infierno para los 48 pasajeros, tres tripulantes y un acompañante que viajaban a bordo del Boramar, uno de los barcos turísticos que trabajan desde el puerto de O Grove. El catamarán se había detenido al lado de una batea en las inmediaciones de la isla de A Toxa y, en cuestión de segundos, se vio envuelto en llamas. La rápida intervención de la tripulación y el auxilio prestado por los barcos de pesca y de recreo que navegaban por la zona evitaron la catástrofe. Los pasajeros se echaron al mar y fueron rescatados por marineros. Las causas del siniestro están pendientes de investigación, aunque las primeras hipótesis apuntan a que se produjo una explosión en el interior del barco, tal vez en la zona del motor, que originó el fuego. «Oímos como un disparo», explicaba uno de los turistas que tuvo que saltar al agua. Un matrimonio mayor, muy grave, fue trasladado en helicóptero a la unidad de quemados del Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (Chuac) y otras 36 personas, tres de ellas graves, fueron atendidas en diversos centros sanitarios de Pontevedra y O Salnés.

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