El incendio del catamarán pudo iniciarse en uno de los motores

Cinco pasajeros permanecen hospitalizados en el Chuac y en Povisa, y el resto de los heridos fueron dados de alta

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o grove / la voz

Un problema en el motor pudo ser el origen del fuego que el pasado martes calcinó por completo el Boramar, el catamarán que navegaba por aguas de la ría de Arousa con 52 personas a bordo. Esta es al menos la hipótesis con la que trabaja la Policía Judicial de la Guardia Civil de Cambados, en cuyas manos está la investigación del siniestro. Es pronto, de todas formas, para extraer conclusiones, y tampoco se descarta que el incendio empezase en la cocina. Del barco en cuestión apenas queda ni rastro en las aguas de la isla de A Toxa. Hasta allí se desplazaron ayer técnicos de la Axencia Galega de Emerxencias y del servicio local de O Grove, que desplegaron barreras anticontaminación para evitar la expansión del vertido del combustible y de otros restos. Mientras, buena parte de los pasajeros que viajaban en esta embarcación decidieron seguir adelante con sus vacaciones, y los heridos, poco a poco, van siendo dados de alta.

Según el parte facilitado por el Servizo Galego de Saúde, solo cinco heridos de los 23 que fueron ingresados permanecían ayer hospitalizados. Dos de ellos, un matrimonio de Guadalajara de 70 y 60 años de edad, permanecen estables en el complejo hospitalario de A Coruña. Otros tres, que también presentan quemaduras, están en Povisa. De su evolución se mantiene pendiente el delegado del Gobierno, Javier Losada, que también sigue de cerca la investigación para determinar los motivos del siniestro y cuál de las dos hipótesis con las que trabajan los agentes explicará el inicio del voraz fuego que consumió el catamarán.

El resto de los pasajeros buscaban ayer la manera de proseguir con sus vacaciones. El problema es que muchos de ellos perdieron la documentación, las tarjetas y hasta los teléfonos móviles en el siniestro. Por eso se dirigieron al cuartel de la Guardia Civil y a la Policía Local de O Grove para tratar de conseguir copias de sus documentos. «Aquí teníamos alojadas a dos chicas jóvenes que se quedaron sin tarjetas y sin DNI», explican en un establecimiento hotelero de la localidad. Allí les prestaron dinero, «para que por lo menos tuvieran para comer estos días», añaden. No fueron las únicas que siguieron ruta. «Moita xente decidiu seguir coas súas vacacións», explica la concejala de Turismo de O Grove, Emma Torres. Un descanso para olvidar el mal rato.

«Atopamos un señor que non había por onde collelo, estaba moi queimado»

m. a.
«Ao señor máis queimado tiñamos medo de facerlle dano» Alfonso fue uno de los primeros marineros en prestar su ayuda a las víctimas del catamarán

Alfonso Padín trabajaba en su lancha cuando se declaró el incendio en el catamarán, momento en el que se lanzó con su barco a echar una mano

A las cuatro de la tarde del martes, Alfonso Padín estaba en el muelle de O Grove, en su lancha, realizando tareas de mantenimiento. «Chamoume un compañeiro, dixo que estaba ardendo un barco e que se estaba tirando xente ao mar», cuenta ahora. Levantó la cabeza y vio la nube de humo, así que, como muchos otros grovenses, cogió su barco y se lanzó a echar una mano. En su embarcación llegaron a tierra los dos heridos más graves, el matrimonio que permanece ingresado en A Coruña. «Cando viñamos xa de volta vimos dúas persoas maiores pegadas ao barco e que este se lles viña enriba. A señora aínda a collemos ben. O señor non había por onde collelo, estaba moi queimado», cuenta.

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