30.000 vehículos recorrerán cada día de agosto la Autovía do Salnés

Más de la mitad del tráfico prosigue hasta A Lanzada en un verdadero cuello de botella


vilagarcía / la voz

El fenomenal aluvión de tráfico que el fin de semana taponó la Autovía do Salnés entre Sanxenxo y O Grove ha colocado de nuevo el foco sobre las complicadas comunicaciones que padece el principal polo de atracción turística de Galicia. La primera víctima de esta situación es el controvertido semáforo de A Revolta, en la desembocadura del último ramal de la carretera, frente a la playa de A Lanzada. La señalización no funcionó ayer ni probablemente vuelva a hacerlo hasta que el verano no toque a su fin. Sin dejar de reconocer que el aparato se ha convertido en un problema, la Consellería de Infraestruturas e Vivenda, titular de la vía, llama la atención sobre la intensidad de la circulación que este punto registró el domingo. Nada menos que 38.073 vehículos cuando el domingo anterior habían sido 29.214 los desplazamientos. El departamento autonómico lleva razón, pero eso por sí mismo no solucionará tan denso inconveniente. Año tras año, los datos de la autovía van a más. Así que, teniendo en cuenta que la media diaria en agosto del 2017 fue de 31.675 tránsitos, parece claro que sobre esta infraestructura fundamental se avecina en un par de semanas el desembarco de al menos treinta mil vehículos cada día.

Este es el panorama que propios y extraños tienen por delante. Y si bien el apagado del semáforo evitará un obstáculo, lo cierto es que en Sanxenxo y en O Grove echan en falta medidas de fondo. El estudio de aforos que cada año elabora el departamento de Ethel Vázquez señala que, de esos treinta mil tránsitos que registra la Autovía do Salnés cuando muere en Sanxenxo, más de la mitad, concretamente 19.270 vehículos, continúan circulando hasta A Lanzada a través de un solo carril. En resumidas cuentas, prácticamente veinte mil automovilistas se las verán y se las desearán cada día de agosto con el cruce de A Revolta. Los problemas crecen.

Diez años esperando el desdoblamiento de la vía entre Sanxenxo y O Grove

 

s. gonzález

De vez en cuando, echar la vista atrás sin nostalgia constituye un ejercicio saludable. Parece que sucedió hace un suspiro, pero han transcurrido ya 25 años desde que aquella primeriza vía rápida comunicó la AP-9 con Sanxenxo a través de Curro. Aquella carretera de una sola calzada se bautizó con el nombre de la comarca que cruzaba, O Salnés. Sin embargo, pronto quedo claro que el objetivo no era exactamente articular las tierras que baña la ría de Arousa en su orilla sur, sino facilitar que turistas y visitantes mojasen los pies en Silgar. De hecho, hubo que esperar siete años más para que se construyesen los ramales hacia A Lanzada, Cambados, Vilanova, A Illa y Vilagarcía.

Más fechas. Este mes se cumplen diez años de la apertura del desdoblamiento entre Curro y Sanxenxo. La Autovía do Salnés está de aniversario sin que varios de sus problemas se hayan solucionado. El más obvio es la ampliación pendiente de la vía que conduce a A Lanzada. Esta misma semana, la Xunta apelaba a la presencia de un humedal protegido por Red Natura para explicar el retraso que acumula el proyecto. Pero hay más. Ha llovido igualmente desde que el entonces alcalde socialista de Vilagarcía, Javier Gago, reclamó a la Xunta que esos cuatro carriles comenzasen por la capital arousana, al fin y al cabo el municipio más poblado de la comarca, que así también darían servicio a Cambados. Gago dejó el cargo en el 2007 sin que le hiciesen caso. Y así seguimos. Sin novedad.

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