Los pisos de alquiler vacacional afloran lentamente en los concellos de Arousa

Tras la regularización de esos inmuebles, muchos propietarios los han reorientado hacia arrendamientos de larga duración


vilagarcía / la voz

Los municipios de la orilla sur de la ría de Arousa -incluyendo en este lote Sanxenxo- representan el 32 % de las viviendas incluidas en el Rexistro de Empresas e Actividades Turísticas de la Xunta. Falta poco para que se cumpla un año de la norma que obliga a que toda casa o piso que vaya a ser arrendado por períodos menores de un mes, figuren en ese listado de la Administración. A estas alturas, la comarca de O Salnés, a la que sumamos los datos de los municipios del Baixo Ulla, aportan a esa escolma inmobiliaria un total de 1.502 viviendas de las 4.700 registradas en toda Galicia. Si hablamos por número de plazas, contamos a nuestro alrededor 7.740 de las 24.000 que suman el conjunto de las cuatro provincias.

Esos son los datos que ofrece el REAT en este mes de febrero, aunque desde la Xunta aclaran que el documento está sujeto a actualizaciones periódicas. Efectivamente, estas cifras suponen un incremento con respecto a las registradas tres meses atrás. En noviembre, la orilla sur de Arousa ofrecía poco más de seis mil plazas en este tipo de alojamientos, unas 1.700 menos que ahora. Y aún queda mucho por aflorar, dicen en las inmobiliarias consultadas. ¿O no? Porque las nuevas exigencias de la Administración han hecho que muchos de los propietarios que antes alquilaban sus pisos y casas por semanas o quincenas, ahora los hayan reconducido hacia otras fórmulas de arrendamiento.

El motor Sanxenxo-O Grove

En el mapa de las viviendas turísticas, el municipio de Sanxenxo se convierte en referencia indiscutible. En la Marbella gallega existen 5.700 plazas repartidas en 1.123 pisos y casas. La cifra coloca a esta localidad muy por delante de su vecino O Grove, donde la cifra se queda en 960 plazas repartidas en un total de 176 viviendas.

Sanxenxo se coloca también muy por delante de Santiago de Compostela, que figura en el RAET con algo más de 250 entradas. Claro que el caso de la capital gallega es digno de estudio: Raxoi ha encargado un informe para saber cuántas viviendas siguen funcionando al margen del registro. De entrada, calculan que ese mercado puede mover unos nueve millones de euros al año.

El municipio de Baiona, otro de los puntales del turismo en Galicia, no rivaliza tampoco en este terreno ni con O Grove, ni mucho menos con Sanxenxo. Allí son setenta las viviendas registradas y las plazas disponibles, unas trescientas.

«A estas alturas aún no sabemos si el esfuerzo va a compensar o no»

Tamara Rodríguez

Cuando la Xunta decidió arrancar el registro de viviendas turísticas, Tamara Rodríguez (Cambados) no lo dudó ni un segundo. «Siempre pusimos mucho empeño en hacer las cosas bien», dice, así que su piso está en el RAET desde hace casi un año. A su juicio, que los alquileres vacacionales estén regulados es algo positivo. Sin embargo, considera que la Administración ha pecado de un exceso de premura que contribuye a que siga habiendo mucha confusión alrededor de este asunto. «A estas alturas no sabemos si los esfuerzos que hemos hecho van a compensar o no. En la Agencia Tributaria, por ejemplo, aún no saben decirnos cómo nos va a afectar», indica. Recuerda, también, la mirada de extrañeza del agente de la Guardia Civil que la atendió la primera vez que fue a pedir los impresos para registrar a los nuevos inquilinos. «Nadie les había dicho aún nada de esa obligación que nosotros tenemos», recuerda. En todo caso, Tamara es optimista y considera que la regulación será positiva para la mayoría de los propietarios. Ella está satisfecha: el negocio marcha bien y hasta su casa llegan turistas «de todos lados; de California ya hemos tenido varios». Mientras el negocio prospera, ella invita a todos los propietarios a sumarse a Aviturga, una asociación «que resuelve muchas dudas».

«Hay mucha gente que no se quiso dar de alta y que buscó alternativas»

En la inmobiliaria de Ana Porto (O Grove) el mercado de los alquileres turísticos ya no es lo que era. «Este año estamos trabajando poquísimo», reconoce ella. En la península meca, arrendar una casa o un piso en verano era un redondeo importante para muchas economías. «Pero mucha gente ha decidido no darse de alta en el registro» y eso se ha traducido en una merma de la oferta que puede gestionar una inmobiliaria. «Desde luego, nosotros solo trabajamos con quienes están registrados o con quienes han optado por alquilar por períodos más amplios», explica Ana Porto. Esa es una alternativa que están abrazando muchos propietarios que han visto como los pisos que ofertaban en el mercado -y que tenían su público, aclaran desde la inmobiliaria- no reúnen las características ni las exigencias impuestas por la normativa. Y por eso, muchos han optado por reorientar el negocio y convertir el alquiler vacacional en alquiler de larga duración. A juicio de Ana Porto, toda esta revolución en el mercado de los alquileres va a suponer, más pronto que tarde, una caída de la oferta de viviendas vacacionales y, con ello, un aumento de los precios. «Yo creo que, al final, los más beneficiados van a ser los hoteles, porque a la gente le va a compensar irse a ellos», concluye Porto.

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