La Xunta obvia también la estación de buses meca en las nuevas líneas

Según el anteproyecto de la ruta entre O Grove y Santiago, los viajeros pararán delante de la iglesia parroquial

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r. estévez
o grove / la voz

Desconcertados están en O Grove al saber que las nuevas líneas de autobuses que los comunicarán con Vilagarcía y Pontevedra dejará a los viajeros delante de la iglesia parroquial. Esa es al menos la ubicación que se corresponde con las coordenadas que aparecen en el anteproyecto diseñado por la Xunta y que en la localidad meca, al igual que hicieron en la vilagarciana, obvia la estación de autobuses, pese a la reciente inversión que se ha realizado en este espacio. Para el alcalde, José Cacabelos, la medida sería un gran error. «Los autobuses que van a Pontevedra y Vilagarcía salen de la estación de autobuses, no tiene sentido que entren en O Sineiro», argumenta. El regidor aprovechó la ocasión para insistir en que el nuevo sistema de transporte no viene a solucionar ninguno de los problemas que presentaba la localidad.

Para Cacabelos no tiene ningún sentido que vecinos y visitantes tengan que desplazarse hasta la iglesia parroquial para coger el autobús. Pero lo cierto es que el nuevo anteproyecto de la Xunta no establece que la salida sea de la estación de autobuses meca, como sí que sucede en otras localidades como Cambados y Pontevedra. Ofrece unas coordenadas que se corresponden con la iglesia parroquial, un lugar por el que no pasan actualmente los buses. «La primera parada es en Fonte do Galo y después en la zona de O Sineiro, pero sin salir de Luis A. Mestre», explica el regidor. Explica que el único sentido que tendría que los autobuses pasaran por esa zona sería «si fueran por San Vicente».

Demandas no escuchadas

Cacabelos aprovechó la ocasión para cargar contra el nuevo diseño de las rutas elaborado por la Xunta. Porque, a pesar de que en su día se reunió a los alcaldes para pedirles opinión sobre cómo deberían ser esas nuevas líneas, sus reivindicaciones no han sido escuchadas. «Demandamos que algunos de los autobuses que van a Vilagarcía y a Pontevedra, sobre todo los de primera hora, pasaran por San Vicente», argumenta el regidor. Sostiene que esta es una parroquia «incomunicada. Muchos vecinos tienen que recurrir al taxi para venir a hacer trámites como ir al médico o al Concello y eso es una sangría». Se queja también de que el rediseño de todo el sistema no ha servido para mejorar las comunicaciones de la localidad meca, ni tampoco del resto de la comarca arousana. «No hay buena comunicación entre los concellos de O Salnés y eso que somos una zona turística», argumenta. Explica que un visitante que quiera llegar a la localidad meca desde el aeropuerto de Santiago, por ejemplo, tiene que vivir una odisea, igual que si un turista alojado en O Grove «quiere ir a visitar Santiago. Lo normal es que se coordinasen los horarios de los autobuses y los trenes y ese es un trabajo que tiene que hacer la Xunta de Galicia», reitera. Por eso asegura que no se muestra nada optimista «con las nuevas líneas. En teoría, las empresas tomaron nota de lo que pedimos los alcaldes en aquella reunión, pero después vemos que todo sigue igual», protesta.

Cacabelos critica que no se hayan escuchado las reivindicaciones municipales

«Si se detecta algún desajuste, se cambia estamos a tiempo de arreglarlo», dicen desde la Xunta

La Consellería de Infraestructuras e Vivenda, de la que depende también todo lo relacionado con la movilidad, afirmó ayer que su intención en la reforma de esta línea atlántica es «que no se cambie ninguna parada». Sin embargo, en los casos de Vilagarcía y de O Grove, el anteproyecto presentado sí registra cambios, y de calado. La Xunta entiende que pueden tratarse de «desajustes». «Si se detecta que hay algún error o desajuste, estamos a tiempo de arreglarlo», señalan desde la consellería.

La intención de la Xunta, insisten, es «hacer lo que más interese a los usuarios, conseguir el servicio que la gente necesita de verdad». Por esa razón, si se constatan fallos o cambios que no interesan a los usuarios no habrá problemas, dice la Administración, para reconducir las cosas. De hecho, la Xunta asegura estar dispuesta a hacer aún un segundo nivel de modificaciones sobre el anteproyecto. «Si en algún municipio se considera necesario cambiar alguna parada, trasladarla o añadir otra nueva, se puede mirar y, si resultase factible, podría hacerse».

La línea Santiago-O Grove forma parte de otra de mucha más envergadura que se extiende por buena parte de la fachada atlántica gallega. En el caso de la comarca de O Salnés, tiene paradas en Pontecesures (1), Valga (2), Catoira (2), Vilagarcía (4), Vilanova (3), Cambados (2), Meaño (2), y O Grove (2).

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