La abundancia de centollo lleva a la lonja de O Grove a reajustar el precio mínimo

Rosa Estévez
r. estévez O GROVE / LA VOZ

O GROVE

MARTINA MISER

La gran cantidad de crustáceo subastado provoca que las cotizaciones hayan bajado de forma considerable

16 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Hoxe chegaban os centolos ao campanario». La frase, pronunciada ayer por un marinero de O Grove, es un fiel reflejo de lo que está ocurriendo esta semana en la lonja meca, que cada tarde se llena con miles de kilos de centollo capturados por barcos de toda la ría. La gran cantidad de crustáceo que sale a la venta ha tenido una rápida repercusión en los precios. Y si la campaña se abría el lunes con unas cotizaciones más que jugosas -a 24,50 se llegaron a pagar los mejores ejemplares el lunes- el martes los precios comenzaron a desinflarse y ayer el valor máximo se quedaba en unos escuálidos 13 euros.

La cuesta abajo iniciada por las cotizaciones en lonja llevó al sector de O Grove a celebrar, ayer por la tarde, una reunión para calibrar su política de precios. Antes del inicio de la campaña, los armadores que se dedican a la extracción del rey del marisco establecieron en 10 euros el precio de retirada de la lonja. Todo aquel producto por el que no se pagase esa cantidad mínima sería apartado, a la espera de una mejor ocasión. Sin embargo, viendo como se desarrollaron los acontecimientos el martes, y dada la gran cantidad de marisco que está llegando a tierra, el sector acordó ayer rebajar ese mínimo hasta los nueve euros. «Non é moito. É un euro menos, e volvemos á mesma cifra que tiñamos o ano pasado. Como hai tanto produto, decidimos probar», argumenta Antonio Otero, patrón mayor de O Grove.

Motivos de alegría

A su juicio, los precios no deben empañar una campaña que «nos está dando motivos para estar contentos». En los tres días de actividad, la mayor parte de la flota que tiene su puerto base en O Grove está logrando hacer los topes de centollo. Comparado con el año pasado, en el que las capturas eran escasas y escurridizas, esta está siendo una campaña de gran abundancia. Antonio Otero insiste, además, en la calidad del marisco que llega a la lonja meca, que se ha ganado justa fama por la excelencia del centollo que sirve. En ese sentido, Otero no entiende las voces de quienes dicen que al centollo «aínda lle facía falta quince días máis no mar». «Iso está na man dos mariñeiros. Hai que ser profesional. Se colles un centolo e ves que aínda lle faltan quince días, déixao. Este ano hai moito centolo. Deixas ese e escolles outro. Aínda que estea a veda aberta, o mariñeiro sabe cando ten que devolver un exemplar ao mar», razona el patrón mayor grovense, que todos los años libra una batalla para lograr que la apertura de la veda de este producto no se demore más allá de comienzos de noviembre.