El plan inicial de la Xunta sustituía la estación de buses por O Cavadelo

Tras la corrección, el centro de Vilagarcía tendrá dos paradas en las líneas comarcales


vilagarcía / la voz

La cuenta atrás para la aplicación del plan de transporte público de Galicia ha comenzado. Independientemente de lo que suceda con el recurso interpuesto por la patronal del sector, el plazo de presentación de solicitudes para explotar las nuevas líneas de autobuses expirará mañana a mediodía. A partir de entonces, la Dirección Xeral de Mobilidade tendrá unos tres días para adjudicar los contratos y conseguir que el 8 de agosto las líneas que los propios empresarios decidieron abandonar tras una sentencia judicial favorable comiencen a funcionar, una vez reformadas. Entre ellas, las que comunican los principales municipios de la comarca de O Salnés.

La reacción del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, ante la última reclamación del empresariado denota que su paciencia se ha agotado. Y, a la vista de algunos aspectos de este complicado proceso, harían bien los responsables autonómicos en revisar los consejos y el asesoramiento que han recibido en esta materia. Porque, por lo que respecta a Vilagarcía, la capital arousana ha estado a un paso de ver completamente inutilizada su estación de autobuses.

En la formulación inicial del plan, previo a la presentación de alegaciones, la ciudad contaba con una sola parada en las cuatro líneas que articulan el transporte comarcal de viajeros. En los casos de Cambados y O Grove se mencionaban expresamente sus respectivas estaciones. En el de Vilagarcía, no. Una vez que Ravella llamó la atención de Mobilidade sobre este asunto, el punto fue corregido, y las instalaciones de López Ballesteros, incorporadas a los trazados Vilagarcía-O Grove, Hospital do Salnés-O Grove, Vilagarcía-Testos y Hospital do Salnés-Testos. Pero de los mapas finales que ha presentado la Xunta se colige que, en realidad, quien diseñó aquel primer borrador buscaba sustituir la estación por la parada de O Cavadelo como referencia para los autocares en la capital arousana. De haber pasado desapercibido este tema, el objetivo del Concello de coordinar las estaciones de ferrocarril y bus en un sistema intermodal, habría sido condenado al fracaso, y el complejo de López Ballesteros, a una absoluta irrelevancia, al desaparecer la obligación de que los vehículos partan o se detengan en ella.

¿Qué sucederá ahora? En lugar de una escala de referencia, la de la estación de buses, el centro de Vilagarcía pasará a tener dos paradas: en López Ballesteros y en O Cavadelo, que continúa tenazmente en el documento. El tiempo dirá con qué consecuencias.

De haber pasado inadvertido, este punto habría hecho fracasar la intermodalidad

Vilanova sí tendrá conexión directa con Cambados

El otro gran error que contenía el plan en su formulación inicial era el olvido de Vilanova. El centro de la villa se habría quedado sin conexión directa con Cambados, ya que la vieja línea de Transportes La Unión, a la que Monbus no renunció, no permite escalas intermedias entre Santiago y O Grove. La Dirección Xeral de Mobilidade ha corregido este punto para incluir al casco vilanovés como parada en el servicio que unirá O Grove con el Hospital do Salnés.

Desde el principio de este convulso proceso, la Xunta reconoce que la reformulación de las líneas está siendo apresurada. Algo de lo que culpa a las empresas que decidieron abandonar la mayoría de ellas a partir del 8 de agosto. El resto, los servicios que siguen siendo explotados por sus concesionarios, permanecerán todavía dos años en vigor de acuerdo con su actual forma. La Dirección Xeral de Mobilidade explica que esta primera fase servirá como guía y sistema de prueba-error a la hora de diseñar ese plan definitivo en el horizonte del 2019.

 Solo cuatro viajes en festivos y fines de semana y sin guiños al ferrocarril

Por lo que respecta a O Salnés, el departamento autonómico ya tiene sobre la mesa algunas cuestiones en las que ir pensando. Una de ellas es el reducido número de viajes que se proponen para una comarca que, según algunos estudios, supera incluso a Compostela como destino turístico más demandado en Galicia. Sorprende, por ello, que apenas se planteen cuatro frecuencias entre Vilagarcía y O Grove en días festivos y fines de semana.

Por si fuese poco, un mal endémico se reproducirá, al menos durante los dos años que quedan por delante: el autobús sigue dándole la espalda al ferrocarril. Con las líneas reformuladas, los viajeros que se muevan entre Santiago y O Grove tendrán que armarse de paciencia y esperar un mínimo de 30 y un máximo de 51 minutos en la estación vilagarciana para poder combinar ambos medios de transporte. Añádase a la mezcla la magra frecuencia de los autocares y calíbrese el grave fallo del sistema.

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