La Xunta rectifica e incluye la estación de Vilagarcía en su plan de transporte

Las instalaciones figurarán como punto de salida y destino, así como de parada, en las cuatro principales líneas de la comarca


vilagarcía / la voz

Vilagarcía acaba de sortear un despiste que podría haber acarreado profundas consecuencias a largo plazo, de no haber sido advertido a tiempo. La Dirección Xeral de Mobilidade confirmó ayer que, en efecto, la estación de autobuses de la capital arousana será incorporada al plan de transporte público que la Xunta está a punto de activar y se encuentra en el origen de la huelga que el sector mantiene los lunes y martes de cada semana.

A expensas de cómo evolucione el conflicto, la intención del departamento autonómico es resolver en cuestión de días la adjudicación de las 42 líneas de autocar abandonadas por las compañía que las gestionaban. Entre ellas, las principales que comunican la comarca de O Salnés. En el diseño inicial, que Mobilidade remitió a los concellos, figuraban expresamente las estaciones de O Grove y de Cambados, pero no la de Vilagarcía. Una redacción que, de haber prosperado, facultaría a la compañía que finalmente se haga con las nuevas concesiones a ignorar las instalaciones de López Ballesteros. Su única obligación hubiese sido mantener alguna parada en la capital arousana para los trayectos hacia O Grove y A Illa y sus desdoblamientos hacia el Hospital do Salnés, arruinando así la intención del Concello de coordinar las estaciones de bus y ferrocarril, que es a lo que la Administración se refiere cuando habla de intermodalidad.

«Se ha incluido la estación de Vilagarcía como punto de parada», indican fuentes de la dirección xeral, que rectifica de esta forma la redacción original del documento, de acuerdo con las alegaciones presentadas por Ravella, en las que solicitaba su incorporación al esquema como escala y punto de partida y de destino de las cuatro rutas reformadas que funcionarán en la comarca de O Salnés a partir del mes que viene. Esa es, al menos, la intención de la Xunta.

Harina de otro costal

En el escrito que ha remitido a Santiago, el equipo de Alberto Varela recalcaba una segunda petición: la necesidad de que la estación sea objeto de una profunda rehabilitación, a fin de adaptarse a esa futura coordinación funcional con la terminal de ferrocarriles. Algo en lo que, por ejemplo, Fomento y la Xunta trabajan ya con respecto a Pontevedra. De momento, Mobilidade se limita a explicar que ese tipo de inversiones son ajenas al plan de transporte público que está siendo objeto de alegaciones.

Quince empresas optan a hacerse con la principal línea de O Salnés

Quién lo iba a decir después de que Monbus renunciase a la explotación de la línea matriz de la que procede. Tras su reformulación, el servicio de autocar entre Vilagarcía y O Grove se ha convertido en uno de los trayectos de Galicia más apetecidos por las empresas del sector. Quince de ellas optan a una adjudicación que la Xunta, queda dicho, pretende resolver en cuestión de días para que esté plenamente operativa en agosto. Solo Marín-Pontevedra dispone de un número tan elevado de aspirantes.

La principal línea de O Salnés parece, por lo tanto, perfectamente viable desde un punto de vista económico, pues ninguna compañía se arriesgaría a hacerse con ella ante un horizonte de pérdidas. Para cuánto más quince. El dato no ha trascendido, pero fuentes del sector aseguran que entre las aspirantes se encuentra la propia Monbus, la potente firma lucense que operaba y operará los actuales desplazamientos hasta el mes que viene.

El Concello pudo haber asumido la gestión del edificio hace 31 años

 

s. gonzález

Es curiosa la forma en la que la capital arousana y su estación de autobuses han convivido desde la inauguración de la terminal, en 1986. Prácticamente desde su apertura se inició un paulatino olvido que la mantiene en una evidente infrautilización. La razón de esta situación probablemente tenga mucho que ver con el hecho de que, a diferencia de ciudades como Pontevedra, las líneas intermunicipales, aquí, cuentan con numerosas paradas en el centro. Un reportaje, escrito en 1988, dos años después del corte de la cinta, se hacía eco ya de la dura competencia que «la enxebre parada del río de O Con» ejercía sobre las instalaciones de López Ballesteros, en cuya construcción había invertido la Xunta 300 millones de las antiguas pesetas.

La desconexión de la estación con un servicio tan próximo como el autobús urbano llama poderosamente la atención. De hecho, ningún autocar de los que cubren los principales desplazamientos internos en Vilagarcía se detiene en López Ballesteros. Tampoco en la terminal de ferrocarril, que conste. Algo que no solo es difícil de entender, sino que genera, además, problemas absurdos de conexión entre quienes, por ejemplo, llegan de Catoira a la estación y deben internarse por las calles del centro para coger un bus hacia Vilaxoán.

El caso es que, por lo que respecta al edificio propiamente dicho, su gestión pudo quedar en manos del Concello prácticamente desde el comienzo. La antigua Consellería de Ordenación do Territorio cursó, en julio de 1986, un escrito al Ayuntamiento. En él, el departamento autonómico preguntaba a la corporación si estaría interesada en hacerse con la explotación directa de la estación de autobuses. Corrían los tiempos de Rivera Mallo en la alcaldía y Ravella dijo que no, basándose en un informe que, por lo visto, auguraba un déficit económico notable.

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