El físico que estudia los océanos desde un satélite

Este grovense es capaz de estimar la temperatura del agua con datos que se recogen a 800 kilómetros de altura


o grove / la voz

Joaquín Triñanes nos enseña un mapa del mundo en su pantalla de ordenador. Pero no uno cualquiera. Porque cambiando una de las pestañas uno puede averiguar, por ejemplo, el riesgo de un tipo de infección bacteriana que existe en los diversos océanos del mundo. «O modelo indícanos o risco de infeccións en zonas costeiras debidos á bacteria Vibrio», explica. Cambiamos de pestaña y aparecen «as estimacións do fluxo de carbono que absorben os océanos», añade. Analizar datos es lo que más le gusta a este vecino de O Grove. Empezó cuando, tras licenciarse en Física, hizo su tesis. «Temos en Santiago unha antena que recollía datos do satélite e dela extraíamos información para subministrar aos pescadores», relata. Desde entonces, no ha parado. Ha estado en Miami, trabajando con los mejores, y acaba de recibir un prestigioso galardón internacional, la medalla Deny, por un artículo que analiza las trayectorias de los restos del Boeing 777-2000 que el 8 de marzo del 2014 desapareció en el Índico. Para ello utilizó datos de satélites, medidas de campo y modelos. La precisión del sistema que emplea es tal que le es posible calcular la temperatura de la superficie del agua a resoluciones menores de 1 km con una precisión de 0,1 grados centígrados. Lo hace utilizando datos de satélites, que orbitan a 800 km de altura.

Quizás porque O Grove es una zona eminentemente marítima, Triñanes le buscó a su primera gran investigación aplicaciones pesqueras. Diseñó un método que «detectaba as condicións oceanográficas óptimas para a concentración de túnidos, pero que tamén se podía aplicar a outras especies, coma a sardiña». El sistema acabó teniendo cobertura global, «traballamos con barcos no Golfo de Guinea e no Índico e se aplicou na pesquería do calamar nas Malvinas», añade. Fue su tesis doctoral. «Os barcos tiñan un software que desenvolvín e que lles permitía visualizar as zonas onde era probable que houbera peixe». Hoy, ese mismo servicio lo ofrecen algunas empresas, «pero a verdade é que non é moi diferente do noso. É algo factible poder implementar ese sistema», relata. Después se fue a Miami, al National Oceanic and Atmospheric Administration. «Aprendín moito, hai xente de primeira liña. Teñen máis medios, pero tamén unha coordinación á hora de repartir recursos moi boa».

Pero Estados Unidos quedaba lejos y tuvo que decidir si se quedaba allí o regresaba a su tierra natal. Optó por lo segundo y hoy es profesor del departamento de Electrónica de la Universidad de Santiago de Compostela e investigador del Instituto de Investigaciones Tecnológicas. Lleva ya más de veinte años analizando datos de los satélites para conocer y predecir el comportamiento de los océanos. «Monitorizamos as condicións do océano a escala global. Recibimos os datos, procesámolos e poñémolos a disposición do público en xeral».

El Malasya Airlines

Una de sus últimas investigaciones ha merecido la medalla Deny. Es un trabajo que busca «dar pistas sobre cales son as zonas máis probables onde o avión puido ter contacto co océano». Su objetivo era el de «aplicar as técnicas máis modernas de análise de datos a un problema real». A través de los restos encontrados determinaron que «as probabilidades de que o avión estivese na zona na que se buscou eran altas, pero outras zonas do Índico, preto da zona de búsqueda tamén mostraban altas probabilidades», relata. En su opinión, «fai falla manter e mellorar o sistema de observación oceánico, xa que elo permitirá perfeccionar os modelos de predicción para determinar a orixe dos obxectos flotantes ou para predecir a onde poden ir, coma cando hai unha marea negra», cuenta. «¿Cómo sucedió con el Prestige?», preguntamos. «Hoxe en día hai fórmulas que permitirían afrontar moito mellor unha catástrofe coma a do Prestige», explica. Porque Galicia «conta cun dos sistemas de observación costeira dos mellores do mundo». Entre otras muchas cosas, ahora está estudiando los efectos del cambio climático en el aumento del riesgo de las enfermedades transmitidas por el agua y el procesado masivo de datos geoespaciales. Observando permanente los océanos del mundo desde el aire.

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