O Grove entrena a los antárticos

Las aguas mecas reúnen las condiciones que precisan los militares que participan en la próxima Campaña Antártica y por eso, un año más, se adiestran en ellas


o grove / la voz

Poco se parecen las condiciones meteorológicas de O Grove a las de la Antártida, «pero sí las corrientes, las mareas y los vientos», explica el comandante Daniel Vélez, jefe de la próxima Campaña Antártida. Es por ello que, un año más, doce de los componentes de esta expedición se encuentran en tierras mecas para adiestrarse en navegación. Por el puerto de Pedras Negras se les puede ver ataviados con el traje de supervivencia, a pesar de los casi treinta grados que se registraron ayer. El objetivo de este entrenamiento «es que todos estén capacitados para ser timoneles de una embarcación ligera», añade el comandante. Por eso realizan prácticas de salvamento o aprenden a desembarcar en una playa, ante la sorpresa de los bañistas.

Como jefe de misión, Vélez ya ha visitado la base Gabriel de Castilla, ubicada en Isla Decepción, a unos 13.000 kilómetros de España y a más de mil del lugar poblado más próximo. Allí ser marcharán él y sus hombres a finales de año con un objetivo: garantizar la seguridad y acoger a los científicos que durante los cuatro meses que dure la misión pasarán por esta instalación. Es la Campaña Antártica, la más antigua del Ejército. Tendrán que poner a punto una instalación que lleva ocho meses cerrada en unas condiciones meteorológicas muy adversas. Y deberán acompañar a los científicos en los viajes que realicen por la isla para garantizar su seguridad en todo momento.

«Una vez que estás allí se te quitan ciertos miedos y ves que la base tiene unas condiciones bastante cómodas», relata el comandante. Una opinión que comparte el sargento primero Luis Lavilla, que ya participó en esta misión el año pasado. «Es toda una experiencia por el sitio, por los compañeros...», afirma. Durante casi cuatro meses «estaremos en aislamiento físico, porque dependeremos de las condiciones meteorológicas, pero tenemos Internet y organizamos videoconferencias con los colegios y la gente puede hablar con sus familias por Skipe», añade Vélez.

Proyectos científicos

La presencia militar en la Antártida permitirá, en esta ocasión, desarrollar una decena de proyectos científicos. «Hay un proyecto sobre biología marina, que desarrollarán buceadores de la Universidad de Barcelona, hay otro sobre especies invasoras, otro que estudia las poblaciones de pingüinos y algunos sobre contaminación», explica el comandante. De forma paralela se realizarán investigaciones sobre la capa de hielo permanente que hay en el suelo de la isla, conocida como Permafrost, que sufre alteraciones con el cambio climático. También la BBC aprovechará su estancia para grabar un capítulo de su serie sobre los continentes.

La vida en la base será intensa. «Siempre hay algo que hacer. Los científicos tienen sus proyectos, tienen que tener resultados y para ello tiene que coger muestras. Siempre están queriendo salir», sostiene Vélez. La ocupación de la base será, en esta ocasión, mayor que otras veces, «aún no tenemos los datos definitivos pero hay épocas en las que habrá 35 o 45 personas», relata. Estarán bajo su cargo. «Será nuestra responsabilidad llevarlos, decidir por donde se va y hasta protegerlos de las focas leopardo, que son carnívoras», explica. Pero estarán preparados. Entonces, habrán pasado casi un año adiestrándose.

Su misión será la de dar apoyo logístico a los científicos que pasen por la base

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