La abundancia de plantas invasoras amenaza la biodiversidad local

Islas Atlánticas une investigación y un plan de erradicación para salvar Ons

<span lang= es-es >Bambú</span>. La exótica planta asiática se está extendiendo en los cursos fluviales, cuya biodiversidad empobrece.
Bambú. La exótica planta asiática se está extendiendo en los cursos fluviales, cuya biodiversidad empobrece.

pontevedra / la voz

Los picotazos de la avispa asiática desde el verano y los primeros y recientes casos de palmeras secas en Pontevedra por el escarabajo picudo han puesto de actualidad las especies invasoras. Ahora mismo la aparición de un nido de avispas -sea velutina o nativa- azuza un ambiente de psicosis entre la población. Sin embargo, la biodiversidad de la comarca lleva años, décadas incluso, siendo agredida y este hecho pasa más inadvertido. Las plantas no tienen aguijón y hasta sirven como adorno en jardines y parques, pero lo que empezó en algunos casos como un juego para realzar maceteros está, inexorablemente, empobreciendo la variedad biológica, tanto de vegetales como de animales en la provincia. Al no generar alarma social, este desastre biológico avanza imparable. Solo parece que tienen conciencia del peligro los especialistas, pero el resultado de su abundancia lo padecemos todos y tarde o temprano pasará factura.

Para muestra basta un botón, aunque se podría acumular ejemplos para montar una mercería. El penacho o hierba de la Pampa lo ha ocupado todo entre la carretera vieja de Marín y la autovía. Al otro lado, junto a las viviendas de Pontemuiños, los penachos, de gran tamaño, crecen sin freno en la marisma de Lourizán y si no se hace nada para evitarlo, no dejarán crecer nada más. En la rotonda de Os Praceres, un muro de penachos crece alcanzando una altura superior que las cabezas de jugadores de baloncesto. En el polígono de Nantes, en Sanxenxo, no hay empresas, pero esta planta lo ocupa como un manto blanco. En las dunas de A Lanzada, un ecosistema de la Red Natura, los comuneros mecos impulsan un plan para frenarla. También ha llegado hasta O Grove.

En Castiñeiras, acacias y mimosas crecen con más vigor que los eucaliptos que rodean el enclave natural. La acacia aún es peor. Debajo de sus ramas no crece nada, ni la hierba, y como los penachos argentinos, es muy difícil de extirpar, porque brota con rapidez.

La uña de gato entró en Galicia a principios del siglo XX, por la ría de Arousa, no está claro si a través de Sálvora o de O Grove. No obstante, se ha extendido por todo el litoral gallego y en ecosistemas frágiles como las dunas o las islas causa estragos al desplazar la vegetación nativa. En el Parque Nacional se realizan todos los años programas de erradicación con voluntarios para aminorar, en la medida de lo posible, el impacto de estas plagas en Ons.

El Parque es un oasis en el desierto. La erradicación, fuera de las islas, no es una prioridad de la Administración, por más que colectivos ecologistas, como Vaipolorío, estén cansados de alertar de sus efectos en entornos fluviales como el río Gafos.

Pruebas científicas para acabar con la uña de gato o controlarla

Un equipo científico de la Universidade de Santiago, en colaboración con la de Vigo, realizan una investigación para actuar, en varios frentes, ante la abundancia de la uña de gato en los ecosistemas litorales e insulares gallegos. Esta es una planta que se encuentra extendida muy particularmente en las Rías Baixas. Por un lado se estudia su comportamiento ante el cambio climático, a través de pruebas que se desarrollan en Sálvora. Además se profundiza en el conocimiento de su genética y de su biología, porque como explica Margarita Lema, para combatirla hay que saber cómo es su fisiología, cómo actúa y se reproduce y qué le afecta.

También se estudia sobre su control biológico a través de un depredador natural, una cochinilla sudafricana -la uña de gato es originaria de la misma región-, y que llegó a Galicia hace unos años.

Prohibida la posesión, transporte, y venta por la legislación estatal

En España existe un Catálogo de Especies Exóticas Invasoras, un documento donde se detallan el grueso de los vegetales y animales que no solo son extraños a los ecosistemas de la Península Ibérica, sino que los amenazan. Margarita Lema, del Grupo de Ecolotoxicología y Ecofisiología de la Universidade de Santiago, explica que la mayoría de los ciudadanos desconocen la existencia de este catálogo y también las prohibiciones que implica.

De hecho, en España, ya no solo en Galicia, está prohibida la posesión de las especies que figuren en el catálogo, así como su transporte, sea enteras o en partes, vivas o sus restos, y la restricción también afecta a su venta. Así que en numerosos jardines, tanto públicos como particulares deberían extremarse las precauciones contra estas plantas, si están en el catálogo es por su elevado potencial de daño a la flora y fauna locales.

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