Los pósitos ponen orden en las lonjas

O Grove acaba de restringir el acceso por cuestiones sanitarias, y en Cambados limitan el paso a determinadas subastas para evitar picarescas

La apertura de la campaña del centollo es todo un acontecimiento en O Grove y Cambados.
La apertura de la campaña del centollo es todo un acontecimiento en O Grove y Cambados.

vilagarcía / la voz

A la cofradía de O Grove han empezado a llegar las primeras quejas por las restricciones de entrada a la lonja. Desde el martes, a la sala de subastas de O Corgo solo pueden pasar las personas directamente implicadas en las ventas que allí se hacen: mariscadoras, marineros y compradores autorizados. Los demás, si quieren ver las pujas, deberán poner rumbo al balcón que se abre sobre la gran sala. Es esta una decisión que molesta a algunos -la lonja no solo recibe la visita de miles de turistas durante el año, sino que también es frecuentada por vecinos de la localidad-, pero que desde la cofradía consideran inamovible. «Isto non é un capricho, é algo que temos que facer porque hai uns requisitos sanitarios que temos que cumprir», señalaba ayer la secretaria del pósito.

La de O Grove es, sin duda, la lonja que más sufre los apretones ocasionados por los visitantes. Las excursiones llegan durante todo el año y, aunque la mayor parte de los turistas se ciñen a las normas, hay quien no lo hace. «Non é a primeira vez que atopamos mondas de froita polo chan, cando non cousas peores», argumentan desde el pósito. El tumulto -que es especialmente intenso en épocas como la apertura de la campaña del centollo- sirve también de amparo para prácticas y apaños que juegan en contra de los intereses de la lonja y del conjunto del sector.

Algo así ocurría en Cambados con la subasta del centollo. Precisamente para evitar esa situación, para poner orden en la subasta de ese crustáceo, el equipo que encabeza Ruperto Costa decidió, el año pasado, restringir el paso a la zona de venta de ese producto. De esa forma pretendían eliminar prácticas poco ortodoxas y transacciones fuera de lugar, y lo lograron: el año pasado, «sen ser un ano especialmente bo en capturas, batemos os récords de facturación por venta de centolo». Reconoce el patrón mayor que la medida, inicialmente, no gustó. «As novidades, as veces, non gustan; entón hai que deixar pasar o tempo para que a xente vexa os beneficios que teñen, e iso foi o que pasou neste caso». Así que este año, a partir del lunes, la subasta del centollo volverá a estar bajo control.

Los planes isleños

En A Illa parecen haber tomado buena nota de la experiencia de Cambados y de otros puertos de las Rías Baixas, porque las restricciones de paso a determinadas zonas de las lonjas no son solo cosa de Arousa. Así que, cuando por fin sea ampliada la sala de subastas con un área dedicada a la venta de crustáceos, esta solo se abrirá para quienes están directamente implicados en la transacción. De esa forma tratan de evitar que parte de los kilos de producto que llegan a la lonja se esfumen antes de que comience la subasta merced a acuerdos poco transparentes.

Pero eso será en la zona que se gane, y que aún está en proyecto. De momento, en las actuales instalaciones, todo seguirá como de costumbre. En A Illa, asegura Juan Rial Millán, los turistas visitan las instalaciones de O Xufre en verano, y sin grandes aglomeraciones. Así que, durante esa temporada, se les marca una ruta para que no interfieran con el trabajo «e non hai problemas». Tampoco los hay en Vilanova. «Aquí non temos turistas, nin en inverno nin en verán. De todas formas, temos unha pasarela para que poidan ver a subhasta».

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