Objetivo: la Festa do Marisco

El nuevo gobierno meco se arremanga para organizar, a contrarreloj, una nueva edición de la cita más importante del año en este municipio

La Festa do Marisco consigue atraer a miles de visitantes hasta O Grove cuando el verano ya ha pasado a la historia.
La Festa do Marisco consigue atraer a miles de visitantes hasta O Grove cuando el verano ya ha pasado a la historia.

o grove / la voz

El mes de octubre es especial en O Grove. Tras haberse vaciado con la marcha de los turistas veraniegos, la localidad vuelve a llenarse gracias a la Festa do Marisco. El certamen gastronómico por excelencia se ha convertido en uno de los emblemas de la localidad. En esa joya que hay que mimar para que siga atrayendo turistas y promocionado el marisco gallego. Que, a fin de cuentas, de eso se trata.

A estas alturas de año, la organización de la próxima edición de la fiesta debería estar en marcha. Pero entre las elecciones y el traspaso de poderes, la maquinaria aún no ha arrancado. José Antonio Cacabelos reconoce que ese asunto está aún «muy verde». A fin de cuentas, hasta ahora el área de Cultura ha estado concentrada en pergeñar un programa cultural de verano a la altura de una villa turística como la meca. Con eso en marcha, toca hablar del Marisco.

Y de la fiesta se habló, precisamente, en el último pleno de la corporación. De hecho, salió a colación en varios puntos de la sesión. El BNG lo sacó a relucir en el debate de los presupuestos. Los nacionalistas señalaron que las partidas destinadas a este evento fueron «fusiladas» de los presupuestos del tripartito anterior. Cacabelos respondió que el documento aprobado el lunes no está cerrado: faltan por incluir las ayudas que puedan llegar de otras administraciones. Y puso como ejemplo el Simposio de Escultura, una cita que al gobierno «no nos gusta demasiado» pero que este año se han visto obligados a mantener. «La partida que se recoge es de 500 euros, pero acabamos de recibir la confirmación de una subvención de 10.000 más para ese evento», recalcó en el pleno.

De la Festa do Marisco se volvió a hablar en el turno de ruegos y preguntas. El Partido Popular pidió al gobierno local celeridad en la organización del evento en un llamamiento que, dice el actual alcalde, «nos llama un poco la atención», habida cuenta de que los preparativos realizados por el anterior gobierno fueron mínimos.

También sacó el asunto a colación Esquerda Unida. Desde la formación que lidera Xan Caneda, se solicita que «á hora de realizar a selección do persoal que traballará na Festa se valore á situación laboral, económica e social dos solicitantes, primando os que máis tempo leven no paro e os que se atopen nunha situación económica de risco». Los esquerdistas reivindican que se «comece a valorar a posibilidade de camiñar cara un novo sistema de contratación para a Festa do Marisco, eliminando o voluntariado». En ese asunto, el planteamiento del EU es coincidente con el del BNG.

Cambio de sillas, micrófonos apagados y una moción traspapelada

Al gobierno de Jose Cacabelos (PSOE) le ha tocado celebrar su primer pleno ordinario en pleno mes de agosto. Aprobar los presupuestos del 2015 cuando el año ya está más que mediado tiene su urgencia, y al nuevo gobierno local no le quedó más remedio que convocar una sesión en ese mes en el que buena parte del personal municipal está de vacaciones. Sin ir más lejos, tanto el secretario como el interventor no asistieron a la reunión de la corporación. Quizás esas ausencias expliquen algunos de los problemas con los que tuvieron que lidiar el alcalde Jose Cacabelos y los demás concejales. El primer problema de intendencia se planteó, ya, a la hora de que los munícipes tomasen asiento. Al parecer, no estaba muy claro que sitio debía ocupar cada grupo. Finalmente, la nueva corporación queda dibujada con el grupo de gobierno sentado al lado izquierdo del alcalde, completando la fila el concejal del PGD Fredi Bea. A la derecha de Cacabelos (siempre mirando desde el punto de vista del alcalde) se sitúan primero los ediles del PP, seguidos de EU y del BNG.

El segundo problema se planteó a la hora de hablar. Los concejales tuvieron que elevar el tono de voz de forma considerable dado que los micrófonos no funcionaban. El trabajador municipal que se encarga del servicio de megafonía está de vacaciones, y nadie en el consistorio fue capaz de encontrar, desde que se detectó el problema, la forma de poner el sistema en marcha. El último inconveniente del día llegó a la hora de debatir una moción presentada por EU por la vía de urgencia. Por un fallo de coordinación, el texto no había sido hecho llegar al resto de los grupos de la oposición. El debate quedó pospuesto.

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