«Botas de menos á xente de sempre, pero compensas cos novos»

Rosa Estévez
rosa estévez VIILAGARCÍA / LA VOZ

MEIS

MONICA IRAGO

En Vilanoviña, Meis, Mary Diz resiste golpe tras golpe del covid-19 para sacar adelante un supermercado que abría justo al empezar la pesadilla pandémica

16 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Mary Diz tenía una pequeña tienda en Vilanoviña (Meis). El negocio iba bien, y decidió apostar por él: construyó unas instalaciones más amplias y más modernas en las que poner al alcance de su clientela todo lo que esta pudiese necesitar. «Temos alimentación, carnicería, chacinería, droguería... O que non temos é peixería. A idea é montala, pero con todo isto...», cuenta Mary, que justo hizo la mudanza al nuevo súper cuando la pesadilla pandémica arrancaba. Desde entonces, el nuevo negocio ha ido capeando el temporal tan bien como ha podido. «O noso sector, dentro do malo, aínda vai tirando... Moito peor está a hostalaría; están a sufrir moito máis», explica. «Aínda que todo se nota, porque ao final está todo relacionado», sigue relatando.

Los cierres perimetrales, que de momento -y a espera de la desescalada- se mantienen en vigor, han sido quizás la medida que mayor impacto ha tenido en este negocio de Vilanoviña. «Hai xente de Vilanova que viña a facer as compras, porque lle queda moi cerca, e agora xa non vén. Algunha vez ten aparecido algunha persoa de fóra, pero veñen tremendo», comenta la responsable de este establecimiento comercial. Al final, la mayoría de la gente actúa con responsabilidad, acatando unas normas que, en algunos casos, generan problemas inesperados. Aunque claro, también hay quien, como un vecino de O Grove identificado hace unos días en un control policial, reconocía saltarse todos los días el cierre perimetral para ir a comprar el pan fuera de la península meca. «O que hai no Grove non me gusta», dijo a los sorprendidos agentes.

La clientela habitual del supermercado de Vilanoviña no funciona así, por lo menos por lo que a Mary le atañe. Ella echa de menos a algunos de sus compradores de siempre, pero reconoce que, como el cierre perimetral no deja entrar en Meis pero tampoco deja salir, «compensas as contas un pouco cos novos; xente que é do Concello pero que antes non viña a mercar aquí e agora ben».

Y es que si de algo ha servido esta crisis es para que hayamos vuelto nuestros ojos hacia los establecimientos que tenemos al lado de casa, a los que no siempre les prestamos la atención debida. Muchos supermercados y tiendas de zonas rurales han dejado de ser «a tenda dos olvidos, á que vas mercar o leite porque quedaches sen el» a converterse «no lugar no que a xente vai mercar o que precisa», como narraba hace días un establecimiento de Valga.

Flujo entre dos pueblos

Dadas las particulares características de este municipio, con un tejido comercial muy limitado, el alcalde José María Bello Maneiro había solicitado a la Xunta que abriese la mano y permitiese el flujo entre Valga y la vecina Pontecesures. La petición fue aceptada. «Nin a Guardia Civil nin a Policía Local están a poñer o foco nos controis perimetrais. A xente de Valga vén mercar a Pontecesures, igual que nalgúns casos, os de Pontecesures teñen que ir comprar determinadas cousas a Valga porque a oferta aquí é moito máis limitada», señalaba ayer el alcalde cesureño, Juan Manuel Vidal Seage (PP).