La churrascada en toples se vino abajo en el club de alterne

La presión del Concello de Meis impidió la controvertida fiesta


VILAGARCÍa / LA VOZ

Cuando uno regenta un club como el Montparnasse y gestiona una página de Facebook de su pelaje -el perfil recibe al internauta con esta ocurrencia: «Muy rico y todo, pero la tienes peluda y yo no soy Tarzán para andar en esa selva»- tiene que estar dispuesto a encajar desde todos los frentes. Ayer, a eso de las diez y media de la mañana, el propietario del prostíbulo arousano decidió retirar las carpas que días antes había instalado en su terraza. Su intención era haberla inaugurado anoche, con una fiesta alimentada con churrasco gratuito, camareras en toples y un espectáculo de estriptis, tal y como publicitó a través de una cuña radiofónica que ha levantado ampollas y, de alguna forma, reabierto el debate público acerca de la prostitución y sus disfraces. El caso es que él mismo suspendió el plan y renunció a estrenar la flamante zona chill-out del local de alterne. Entre otras razones, ante la tajante prohibición que dictó la alcaldesa de Meis, Marta Giráldez. «Ya no se va a hacer», se limitó a informar hacia el mediodía de ayer una empleada del Montparnasse.

La regidora socialista, que acaba de acceder al cargo, puntualiza que ni el establecimiento dispone de la preceptiva autorización municipal para poner en marcha esa terraza ni la Lei de Espectáculos de Galicia admite «actividades coma esta, nas que se denigra a muller». Su notificación fue entregada a los responsables del prostíbulo por la Guardia Civil. Los agentes se encargaron, además, de supervisar que en el espacio chill-out frustrado no se moviese ni una hoja durante la tarde y la noche de ayer.

Quien también quiso terciar en esta polémica viral fue Carlos V. S., el propietario del club de toda la vida. A través de su abogado, el hombre aclaró que se ha desvinculado del negocio. Es, precisamente, una de las condenas que arrastra -por prostitución y no dar de alta a nueve mujeres en la Seguridad Social- la que le impide ejercer como administrador de sociedad comercial alguna, explica el letrado. La churrascada, por lo tanto, no fue organizada por él, sino por sus sucesores al frente del local.

«Campos de concentración»

Si la alcaldesa de Meis fue tajante, tampoco se anduvo por las ramas la presidenta de la Diputación de Pontevedra. Además de apoyar a Giráldez, Carmela Silva abogó por la desaparición de esta clase de negocios: «A prostitución é unha das lacras máis graves que sufrimos as mulleres. É escravitude. É un uso cousificado dos corpos das mulleres, que se venden no mercado e compran os homes». Silva no duda en calificar estos locales de «campos de concentración para mulleres» y apela a la conciencia de quienes los frecuentan, ya que, razona, «se non houbese clientes non habería clubs de alterne».

A la política socialista le preocupa la proliferación de visitas a de jóvenes a los prostíbulos. Una realidad que Carmela Silva vincula «á facilidade coa que os nenos de dez, once ou doce anos poden entrar nos móbiles a ver pornografía da máis brutal».

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