Diez ollas y 650 kilos de garbanzos en Mosteiro

La logística en la cocina se puso en marcha ayer por la tarde. A partir del mediodía empezarán a despacharse cinco mil raciones de callos, hasta que se agoten


meis / la voz

En el Campo da Feira de Mosteiro está todo listo para saciar el hambre de callos. Quizá julio no parezca la época del año más propicia para zamparse una cazuela de humeantes garbanzos con chorizo, pero en Meis ya están acostumbrados. Lo hacían los tratantes que antaño frecuentaban la feria de ganado de Mosteiro y desde hace veintinueve años esta tradición ha dado lugar a una de las citas gastronómicas más importantes de la comarca. Los callos ponen el colofón a una semana larga de fiestas en honor a San Benito, en la que ha habido oportunidad de jugar al fútbol, hacer zumba, echar un baile en la verbena y, por supuesto, cumplir con los actos litúrgicos.

Tras cuidar el alma hoy es el turno de alimentar el cuerpo, y de forma contundente. Para la ocasión se cocinarán 650 kilos de garbanzos y 2.100 kilos de carne (ternera y cerdo), que se aderezarán con siete kilos de pimiento dulce y cinco kilos de pimiento picante, entre otros condimentos. Esta cantidad, según los cálculos de la organización, dará para servir cinco mil raciones, que se venderán con su correspondiente cazuela de barro, a seis euros la unidad. El precio incluye pan y bebida. Y para aquellos que acudan en familia o con un grupo de amigos se recomienda reservar previamente a través de los teléfonos 696 577 622 y 669 617 787, a razón de 120 euros por una mesa para catorce comensales.

La cocina se abrirá a partir de este mediodía en el recinto habilitado en el Campo da Feira de Mosteiro y la barra no echará el cierre hasta agotar existencias. La afluencia de público varía de un año a otro y el clima tiene mucho que ver. Para hoy se anuncian 25 grados de máximas en Pontevedra lo cual puede ser un arma de doble filo. Cabría suponer que el calor podría sacarle a más de uno la ganas de comer una cazuela de callos, pero los organizadores señalan que la experiencia de otros años indica que un domingo de playa puede ser un buen aliado para la fiesta porque son muchos los que antes de tumbarse en la toalla se pasan por Mosteiro para comer.

La logística para la Festa dos Callos arrancó ayer por la tarde con diez cocineras contratadas para la ocasión. Hacen falta muchas manos para preparar tan magno menú y todo debe estar listo para este mediodía. A partir de entonces, el trabajo se traslada de la cocina a las mesas, donde veinticinco personas, en calidad de voluntarios, se encargarán de servir a los comensales mientras haya garbanzos en la olla.

Y como se espera a una multitud, la Diputación de Pontevedra y el Concello de Meis pensaron que esta fiesta era una buena plataforma para dar voz a las iniciativas que lleva a cabo el organismo provincial en favor de la igualdad y contra la violencia de género. En Mosteiro se ubicará durante todo el día un punto morado en el que se distribuirá material de las campañas «Lembra, eu decido, ti respectas».

El fin de fiesta con un encuentro folklórico y el grupo A Roda

Además de gastronómica, esta será una jornada muy musical. Al mediodía empezará a sonar la charanga Alambique, que se encargará de amenizar la degustación de los callos junto al Trío Arena. A las seis de la tarde comenzará el festival folklórico con la participación de cinco agrupaciones: dos de O Trevo de Mosteiro, con pandereteiras incluidas, y los grupos de Amigos de Xan Carallás (Redondela), Xamaraina (A Guarda) y Sâo Pedro da Raimonda (Portugal).

El fin de fiesta lo pondrá el grupo de música tradicional A Roda, que llega a Meis con cuarenta años de carrera a sus espaldas. Este concierto, como las demás actuaciones que ha habido a lo largo de la última semana, es de entrada libre y gratuita y está financiado por la Diputación a través del programa Musigal.

La música tradicional seguirá sonando en Meis con motivo de la Feira Labrega que se va a celebrar el 21 de julio. Es una recreación de la antigua feria de Mosteiro que ofrece la oportunidad de ver como trabajaban los artesanos y como eran los oficios tradicionales de Galicia. De nuevo, el escenario elegido será el Campo da Feira.

Ya en agosto la música se trasladará a la parroquia de Armenteira, a propósito del festival de jazz que en los últimos años se celebra al pie del monasterio.

La Feira Labrega cumple su duodécima edición y nació como un escaparate de la cultura popular, especialmente dirigido a las nuevas generaciones, a las que la elaboración de un cesto con mimbres o de una silla de madera, hecha martillo en mano, les queda muy lejano. Meis lo hace desde hace doce años y poco a poco son más los concellos y colectivos que se erigen en escaparate para dar a conocer y conservar la tradición más ligada al mundo agrario.

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