El hotel con más encanto de España es gallego

MEIS

Pepe Fernández

YA LO ADELANTÓ YES, que hoy vuelve a cruzar las puertas de esta Toscana de Meis y te descubre la fórmula del premio: tradición, innovación y buen vino igual a «lifestyle» atlántico. Una receta que encanta

27 jun 2019 . Actualizado a las 17:24 h.

Si YES ya le había dado el sobresaliente, ahora le conceden el premio al mejor hotel con encanto de España. Y qué mejor ocasión para volver a cruzar las puertas del Novavila Design & Wine Hotel. Este oasis pontevedrés de Meis lo mismo te ofrece una sardina sobre pan de millo que una copa de vino de su propia bodega. Puro ADN gallego en un entorno inmejorable que ya tiene premio. «Ya nos seguían la pista porque en los tres últimos años hemos estado seleccionados en diferentes categorías, pero no habíamos sido elegidos», relata José Luis Vilanova, dueño del establecimiento, sobre el galardón que les ha entregado la revista Traveler. ¿Qué es entonces lo que les ha convencido este año?

MARTINA MISER

«Hoy en día hay muchos alojamientos de muy buena calidad, pero nosotros tenemos un carácter, una singularidad, un territorio y una apuesta. Sumamos tradición, creatividad, elaboración de vino, edición de productos de vinoterapia y un equipamiento diferente, porque el diseño es nuestra pasión», responde Vilanova, que, por encima de todas las cosas, asegura que lo que le ofrece al viajero es justamente lo que cree que más demanda: sumergirse en el territorio, en este caso en nuestras Rías Baixas. Un lujo asequible -sus tarifas van de los 175 a los 195 euros- que ya ha conquistado a huéspedes de España y del mundo. «No sé si lo que tenemos es el encanto, pero de lo que sí estoy seguro es de que la nuestra es una fórmula que encanta», resuelve el hostelero, que dice que el Atlantic lifestyle, no está reñido con la sofisticación. Para muestra, su hotel de diseño y enológico que, además de contar con la bodega de producción de albariño y espumoso, contiene un showroom mobiliario con piezas emblemáticas de diseñadores internacionales y un ambiente que YES ya englobó dentro de la Toscana gallega en números anteriores.

Solo puedes vivirlo aquí

«¿Ves esta puesta de sol? ¿Hueles este campo? ¿Sientes este calor del sur? ¿Saboreas este vino? Esto solo puede condensarse aquí y hay que conseguir ‘invitar’ a esta gozosa forma de vivir», nos decía Vilanova al mostrarnos su parra, su entorno casi de cuento. El hotel, que tiene media docena de habitaciones y piscina, se aleja sin embargo de la exclusividad. «No es el sitio más potente, más grande, más lujoso ni más costoso. Pero aquí lo que se valora no es tanto lo exclusivo como llevarse una experiencia muy atractiva y reconfortante», dice el dueño de este complejo en el que el mantra se compone de cinco letras: relax. Y es que aquí uno puede darse una vuelta por las Rías Baixas para asistir a las artes de pesca de la zona y ver cómo se marisquea, ir a clases de taichí o darse un masaje con aceite de vinoterapia. El equipo del Novavila se encarga de reservar en aquellas actividades en las que el cliente desee participar, porque facilitar su alojamiento es otra de sus máximas. El senderismo por las rutas de Meis es otro de los atractivos de la zona, puesto que nos encontramos en pleno Camino Portugués.

Pepe Fernández

Pero no son solo los peregrinos los que paran en este hotel que recibe extranjeros a punta pala. «Recibimos viajeros sobre todo de Australia, Sudáfrica, Inglaterra, Estados Unidos y Alemania que demandan el enoturismo. Muchos vienen a través del aeropuerto de Oporto, por su proximidad», explica Vilanova, que tienen bien localizadas las cosas de las que se quedan más prendados cuando pisan nuestra tierra: «Ellos ven el encanto en nuestra flora y disfrutan de nuestros jardines, porque los tenemos muy cuidados. También del confort, del trato personalizado, de la visita a la bodega y de la gastronomía». Y es en este último punto, en la gastronomía, donde también pone especial énfasis el gerente. «Nosotros ofrecemos un servicio de bed and breakfast -lo sirven entre las 9 y las 12 de la mañana con productos frescos y ecológicos dulces y salados, y es tan contundente que si se toma tarde sirve prácticamente de comida- y, a mayores, disponemos de un menú para huéspedes», detalla. Ese menú se basa siempre en productos de temporada. «No concibo por qué cuesta tanto encontrarse con un buen caldo o no se ofrece un plato de grelos rehogados. Nosotros prestamos atención a eso que nos hace diferentes, y no nos olvidamos de los chícharos de O Salnés o, cuando es la época, de unas buenas castañas. Eso es lo que los viajeros no van a encontrar en otras zonas», defiende. El invierno y el mes de agosto son más propios de la ocupación nacional, aunque confiesa que a nivel gallego, quienes más le visitan son los coruñeses, los que más veces aprovechan para disfrutar de una escapada de fin de semana.

Aun con tanto reconocimiento y fervor transoceánico, Vilanova dice que nadie se eche para atrás si está pensando en reservar. «Siempre va quedando algún hueco suelto entre reserva y reserva», indica este empresario al que el paso de los años no le ha quitado la ilusión por cenar con sus huéspedes e invitarlos, cómo no, a un vino. Atlantic lifestyle.

Hoteles de sobresaliente

Hoteles de sobresaliente en Galicia

Noelia Silvosa

Si hay que hablar de hoteles de sobresaliente, toca pararse en Pontevedra y, más concretamente, en Meis. El Novavila Wine Design Hotel es de esos que rozan la matrícula. Un 9,8 es la nota que le han dado sus clientes en Booking, una nota que su propietario, José Luis Vilanova, explica así: «El viajero se mueve por experiencias, y en nuestro hotel le ofrecemos una suma de ellas». Este pequeño hotel destino con bodega propia aporta, para empezar, una enológica. «Poder probar nuestros vinos y degustar el albariño y el espumoso que hacemos aquí es un punto extra. Y a mayores editamos productos de vinoterapia», dice Vilanova, que asegura que allí uno puede entregarse además a actividades complementarias: «El cliente puede darse una vuelta por las Rías Baixas para asistir a las artes de pesca de la zona, ir a clases de taichi, darse un masaje con aceite de vinoterapia o ver cómo se marisquea».

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