El fuego en la nave de Pérez Lago empezó en una lancha y un sofá

Los autores, al menos dos, prendieron dos focos en cada planta del inmueble y los investigadores ven muy difícil su resolución

La Guardia Civil inspeccionó ayer la nave quemada
La Guardia Civil inspeccionó ayer la nave quemada

VIGO / LA VOZ

Un ajuste de cuentas en forma de incendio, al menos dos autores y otros tantos focos. El primero, en la planta baja, se inició el miércoles por la mañana en una de las tres lanchas (14 metros de eslora) de poliéster almacenadas. Los responsables de prender la chispa usaron, para avivar las llamas, alguno de los productos inflamables almacenados en este inmueble de Armenteira (Meis) ligado al narcotraficante David Pérez Lago (desde hace 14 meses en la cárcel de Salamanca) y precintado en el 2006 tras su caída con 2.000 kilos de cocaína. «Era la nave que usaba para mantener reuniones y preparar lanchas», explican en la investigación antes de añadir que lo almacenado en el interior carecía de valor tras 13 años en desuso. El segundo foco comenzó en la planta alta, destinada a oficinas, y los responsables usaron papeles para avivar el fuego en uno de los sofás.

Los culpables accedieron al solar saltando el muro trasero. Una vez dentro usaron una puerta metalizada para entrar a la nave, abandonando minutos después la propiedad siguiendo la misma ruta de acceso. La reconstrucción del suceso, considerado un ajuste de cuentas por rencillas derivadas del narcotráfico, es trabajo de la Guardia Civil, que a través de la Policía Judicial del puesto de Cambados intenta esclarecer lo ocurrido.

El problema es que la nave se ubica en un lugar aislado y carente de sistemas de videovigilancia, de ahí que los mismos responsables del caso reconozcan que, salvo que surja un golpe de suerte, será difícil de resolver por la falta de pistas y pruebas. Basta decir que no existe ninguna línea de investigación seria. La inspección científica para reconstruir el suceso se realizó el jueves a mediodía por el único equipo especializado en incendios en estructuras de la Guardia Civil en Galicia, y cuyo resultado no se conoció hasta primera hora de la tarde.

También está el hecho de que David Pérez Lago dejó de ser, hace años, el hijastro de Laureano Oubiña para ganarse a pulso un nombre propio en el mundo del narcotráfico gallego. El problema, y la acumulación de enemigos, llegó tiempo después, justo cuando decidió colaborar con la Justicia para reducir su estancia en prisión.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El fuego en la nave de Pérez Lago empezó en una lancha y un sofá