El polígono de Barro-Meis coge velocidad

EDF Solar acaba de instalarse, Mariscos Alumar lo hará en breve y hay movimiento en una parcela de Froiz


pontevedra / la voz

Corría el año 2011 y la Diputación estaba todavía en manos del PP. Entonces, una comitiva política encabezada por Rafael Louzán visitaba las obras en la nave de Caenor, la primera empresa en instalarse en el polígono de Barro-Meis, que gestiona la institución provincial. Han pasado más de siete años desde aquella visita y el polígono, como el vaso, puede verse medio lleno o medio vacío. Es cierto que este parque industrial sigue siendo, en buena parte, un desierto de leiras separadas por viales. Pero también es real que el número de naves está creciendo y que cualquier jornada laboral a media mañana hay movimiento de operarios, coches y camiones. Y eso, teniendo en cuenta que la venta de parcelas estuvo marcada por la crisis, no deja de resultar llamativo. Precisamente, es en el entorno en el que en su día se asentó Caenor donde hay novedades.

El polígono tiene varias bolsas de suelo. En una de ellas, además de Caenor, está ya también operativa la nave de EDF Solar. Su responsable, Fernando Romero, explicaba ayer que la firma, que originariamente trabajaba en la capital, trasladó a Barro-Meis a una plantilla de unas cuarenta personas. Desde allí se da soporte técnico a todas las delegaciones de la compañía y se elaboran los proyectos. EDF Solar se dedica a la instalación de paneles fotovoltaicos, sobre todo en naves industriales. Como no podía ser de otra manera, la nave que inauguraron recientemente en Barro-Meis es totalmente autosuficiente en cuanto a energía eléctrica. Es más, Romero señalaba ayer que, gracias a los paneles que instalaron, producirán más electricidad de la que necesitan y venderán el excedente.

Autobuses y cocedero

El Concello de Barro le dio la pertinente licencia de actividad a EDF y tiene previsto hacer lo propio próximamente con otra nave, la de los autobuses Novas Rías, ubicada a la entrada del polígono industrial. Un poco más tardará en estar lista la instalación de la empresa Mariscos Alumar, que actualmente está en zafarrancho de obras. Se trata de un grupo de emprendedores con experiencia en la transformación y comercialización de productos del mar que pretenden crear veinte puestos de trabajo para cocer y congelar mejillón en esta nave de Barro-Meis. La obra comenzó en verano y sí o sí debe estar rematada en la primavera del año que viene. No en vano, tal y como señalaban ayer desde Mariscos Alumar, contaron con una ayuda del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP), que les obliga a ser escrupulosos con los plazos.

Pero, por muchos movimientos empresariales que haya, en el polígono de Barro-Meis la atención la centra siempre una empresa: Froiz. La cadena alimenticia es propietaria de 18 parcelas en el parque empresarial, las dos últimas adquiridas en mayo. Entonces, en un acto protagonizado por Magín Froiz y Carmela Silva, el empresario señaló que ya tenía en marcha el primer proyecto para Barro-Meis, consistente en una plataforma para congelados y que esperaba que las obras empezasen en 2018. Ayer mismo había movimiento de obreros y de tierra en una de las parcelas adquiridas por Froiz. Desde el Concello de Barro tiraron de prudencia y señalaron que posiblemente pronto haya novedades positivas al respecto.

La asignatura pendiente

Hasta ahí, las noticias positivas sobre Barro-Meis. Pero también hay alguna sombra, sobre todo en lo que se refiere a las nuevas tecnologías. Resulta que todavía no hay fibra óptica que dé servicio a las empresas del parque. Y la velocidad de Internet, según parece, no es suficiente para algunas firmas. Desde el Concello de Barro señalaron que por fin se llegó con la instalación de fibra óptica hasta Curro -antes únicamente llegaba a San Antoniño- y que por tanto se espera que pronto alcance también al parque empresarial. Especialmente críticos con la velocidad de Internet son los usuarios del vivero de empresas de la Diputación.

Por otro lado, a nada que se pise el parque empresarial, hay quejas también por la falta de alumbrado público. El caso es que hay decenas de farolas, pero no funcionan. Cabe recordar que hubo un robo de cable de cobre y que la instalación quedó inservible. La Diputación repuso ya ese material pero aún no está restablecido el servicio. «Venir a trabajar de noche da miedo por la falta de luz, menos mal que hasta medianoche está la gasolinera abierta», decía un operario.

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