«Eran obligadas a trabajar en el club hasta en jornadas de once horas»

La Guardia Civil libera a tres jóvenes venezolanas en un local de alterne de Meis

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Pontevedra / La voz

Llegaron a España con la promesa de un trabajo en un hotel y terminaron siendo obligadas a ejercer la prostitución en el club Pigalle de Meis. Las condiciones que estas tres jóvenes venezolanas, con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años, eran más propias de un infierno. Un plato de comida al día, la prohibición de abandonar el establecimiento bajo amenazas a ellas y sus familias en su país de origen, penalizadas los días que no trabajaban, incluso cuando estaban enfermas... «Eran obligadas a trabajar en el club en jornadas de once horas consecutivas», remarcó Maica Larriba.

La subdelegada del Gobierno en Pontevedra y el coronel de la Guardia Civil José González Veiga relataron ayer el calvario puesto de manifiesto por estas mujeres a los guardias civiles del Equipo Mujer-Menor (EMUME). En la misma operación en la que estas jóvenes fueron liberadas, fue detenido un vecino de Meis de 33 años, natural de Brasil, quien ingresó en prisión preventiva eludible previo pago de doce mil euros en el centro penitenciario de A Lama, sin que, al parecer, haya abonado la fianza. Se le acusa de un posible delito de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, una operación que, por el momento, el instituto armado no da por concluida.

Fue el pasado lunes cuando, tras una investigación previa, la Guardia Civil realizó una inspección en el club localizando a las tres jóvenes que se encontraban en situación irregular. Explicaron que las engañaron para viajar a Pontevedra y, una vez en el club, les advirtieron de que habían generado una deuda de tres mil euros. Y para abonar, «solo tenían que hablar con los clientes y, en alguna ocasión, acostarse con alguno».

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