Los seis metros y medio más imaginativos de Briz

Galventus y Juan XXIII abren un futuro laboral a este vecino de Meis al que una lesión dejó en el paro


marín / la voz

Una cabeza de jirafa de seis metros y medio de alto saluda a los visitantes al parque de A Granxa de Briz, en Marín, desde el pasado martes. Pintada con colores vivos y con un diseño atractivo, está pensada para atraer las miradas infantiles e invitar a todos, grandes y pequeños, a hacerse una foto que inmortalice cada visita al parque marinense. Sin embargo, esta cabeza de jirafa es mucho más que una bonita pieza de artesanía. Es la historia de superación personal de un pontevedrés afincado en Meis, José Carlos Docampo, y de cómo la colaboración entre la Fundación Juan XXIII y la empresa Galventus ha permitido dar un futuro laboral a este vecino, a quien una lesión en la cadera apartó de su trabajo en el sector de la construcción cuando tenía 31 años. Y es el ejemplo de la ruta a seguir por esta fundación, que tiene como uno de sus objetivos lograr estabilidad laboral para 84 personas con discapacidades en las comarcas de Pontevedra, O Salnés y O Morrazo.

José Carlos, que ahora tiene 49 años, ha trabajado en varios lugares a lo largo de su vida, en atención al público como controlador de párking, en gasolineras de recepcionista, en talleres concesionarios oficiales, y en la construcción. La Fundación Juan XXIII tiene proyectos de inserción laboral para discapacitados, tanto intelectuales como físicos, razón por la que este pontevedrés probó suerte con ella, fue elegido para un proyecto pionero en Galicia y consiguió una oportunidad para encontrar la estabilidad en un trabajo.

En el caso de José Carlos, su discapacidad es física, producida por una lesión cuando estaba jugando como veterano en un equipo de fútbol. En aquel momento tenía un trabajo en el sector de la construcción, pero el tribunal médico lo descalificó para seguir en esa rama porque ya no podía hacer cargas ni esfuerzos físicos considerables. Fue un golpe considerable. «Estabas acostumbrado a hacer una cosa y tuviste que cambiar el chip. Al ser un poco mañoso y no se te caen los anillos por trabajar, cualquier cosa te valía», añade. Recuerda que en aquel entonces «El golpe fue duro», pero añade que uno se tiene que acostumbrar y seguir. Lo consiguió con mucha ayuda de la familia y empeño personal por salir adelante -«tienes que mentalizarte de que la vida continúa y que hay que tirar para adelante porque con las pagas de jubilado no te da para vivir», precisa-.

Aficionado a las manualidades y a la restauración de muebles, cuando tuvo opción de entrar en la Fundación Juan XXIII como alumno descubrió que su perfil era el adecuado para un nuevo proyecto formativo, en colaboración con la empresa Galventus. La descomunal jirafa que da la bienvenida a los visitantes al parque marinense desde esta semana es el primer fruto de esta iniciativa. «Me dieron la oportunidad de hacer esta figura para intentar conseguir un puesto de trabajo allí y, en principio, lo conseguí», afirma, recalcando que «en un mes» desde la fundación le habían conseguido una opción laboral.

Un proyecto artístico

La Fundación Juan XIII desempeña una tarea formativa en dos frentes. Por un lado, un centro especial de empleo, que encuentra en el Concello de Marín uno de sus principales valedores. De hecho, hace dos décadas que los trabajadores de la fundación se ocupan del mantenimiento y puesta a punto de los jardines municipales. Por el otro, está el proyecto integrado de empleo, una idea destinada a dotar de oportunidades laborales a 84 personas con distintas discapacidades. En el caso de José Carlos, confluyen los dos ejes, como explica el director de la fundación, Diego Chapela. Este último indica que su objetivo es que en los espacios públicos donde operan se les conozca por «algo más que cortar hierba» y por eso surgió la idea de crear elementos singulares que revaloricen estos entornos.

Así surgió la idea de la jirafa y el contacto con la empresa Galventus, cuyo responsable, Lois Pazos, destaca el éxito de su colaboración. De Juan Carlos sostiene que es la persona idónea para llevar a cabo este «proxecto artístico». Fue su pericia y sus ganas de esforzarse y mejorar las que le abrieron las puertas a un contrato que aspira a ser definitivo.

Pazos señala que la jirafa tiene seis metros y medio de altura y un diámetro de un metro. Está hecha con poliuretano, o fibra de vidrio y composites, que es lo que le da la rigidez y consistencia. Después se llevó a cabo el pintado y retoques finales.

Para José Carlos era todo un reto. Nunca había manipulado estos materiales y el diseño era una incógnita. «Me dijeron que era para un parque de niños y le quise dar un toque un tanto infantil, porque no es una jirafa estrictamente, sino que tiene un toque de animación», señala su autor. No tuvo en cuanta ningún diseño previo, porque «me dijeron que no copiase, que fuese creación propia». El resultado está a la vista de todos, justo a la entrada de uno de los parques más populares entre los más pequeños no ya de Marín, sino de la provincia.

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