El club que pelea por mantener viva la ilusión por el fútbol

Todavía se las tienen que ver con un campo de tierra pero sus integrantes luchan por superar ese y más obstáculos


No es fácil ser del Armenteira. Para ser del Armenteira, para jugar en el Armenteira, hay que plantearse que, por ejemplo, en un día como el de ayer, como el de hoy posiblemente, entrenar es para valientes y para aquellos que no son alérgicos al barro. Porque el campo del Armenteira sigue siendo de tierra, de aquella tierra antigua que pronto se encharca y convierte en una quimera llegar con la ropa limpia a casa. Y para ser del Armenteira hay que saber que, a lo mejor, si este año eres cadete no podrás jugar en tu categoría porque el club no consigue juntar jugadores suficientes para formar un equipo porque la parroquia no da para más y hay que ir a buscar futbolistas a Cambados, o a Dorrón, o a Barrantes o a Meis.

Pero todavía hay muchos que son del Armenteira. Lo son porque les gusta cómo es el club, porque han peleado por resucitarlo cuando desapareció a principios de este siglo tras haber sido fundado en 1995, y lo refundaron en el año 2005. Y allí siguen hasta ahora. Porque ser del Armenteira también deja momentos como los que se vivieron en su campo el día de Nochebuena por la mañana. Allí se juntaron todos los integrantes de la entidad para realizar la presentación de los equipos que vestirán la verdinegra.

El Armenteira contará con un equipo benjamín, otro alevín, uno infantil y uno juvenil, además del combinado femenino que cumple ya su segunda temporada en el club. Fue un acto sencillo en el que los aplausos se los llevaron los integrantes del club, que tuvieron tiempo para echar alguna pachanguilla en el terreno de juego porque el sol acompañaba, y en el que se realizó la obligatoria sesión de fotos. Un acto en el que quedó claro que el Armenteira está vivo porque no hay mayor elixir vital que la mirada de ilusión que desprenden los más pequeños cuando visten la camiseta de su club. Aunque no sea fácil.

Las apreturas económicas y la posibilidad de que se vuelva a crear un equipo sénior

Martín Casais es del Armenteira, No hay duda. Ha pasado por todos los escalones del club. Y ahora, desde hace un par de temporadas, ocupa el más alto. Es el presidente de una entidad que pelea cada día por mantener viva la esencia del fútbol y que tiene que sobreponerse a las numerosas dificultades del día a día. El terreno de juego es una de ellas. Por calificarlo de alguna forma suave se puede definir como viejo. Precisa de cuidados continuos. Hay que pintarlo cada vez, por ejemplo. Casais asegura que, al menos, ahora encuentran más receptividad en el Concello para su cuidado pero es una de las grandes trabas con las que se enfrenta el club. El campo es uno de los pocos de tierra que todavía subsisten en la comarca.

Aguzando el ingenio

El dinero es la otra gran pesadilla de la junta directiva que, además de Martín Casais, forman ocho personas más. Toca aguzar el ingenio para estirar los euros porque una de las esencias que guarda en su particular tarro el Armenteira es que a los chavales no les tiene por qué costar dinero el fútbol.

Ese trabajo de fondo que viene realizando el Armenteira podría tener su guinda en la resurrección del primer equipo de la entidad verdinegra. Así lo apunta Martín Casais, quien señala que jugadores que este temporada y la próxima militarán en la categoría juvenil podrán dar el salto y ayudar a que el club tuviera un conjunto sénior en un plazo relativamente corto de tiempo.

Llegue o no llegue ese salto para contar con un conjunto masculino en la categoría sénior -el femenino cumple ya su segunda temporada- en el Armenteira no parecen dispuestos a perder la ilusión. Ni aunque tengan que ponerse perdidos de barro cada vez que tienen que volver a pintar las líneas del campo.

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