Meaño, contra la «orfandad digital»: «Nadie le da a su hijo de 13 años un Ferrari y le dice 'conduce con cuidado'; con el móvil sí lo hacemos»

MEAÑO

Rosa Estévez

Las asociaciones de madres y padres de los tres centros del municipio crean una red de apoyo para aprender a educar en un uso consciente de las pantallas

16 abr 2026 . Actualizado a las 20:41 h.

Familias reconectando en un clic. Ese es el nombre bajo el que se está organizando en Meaño un grupo de resistencia ante el avance descontrolado de las nuevas tecnologías. Lo forman, de momento, unas cuarenta familias con hijos e hijas en los tres centros educativos de la localidad. Madres y padres preocupados por el peso que las pantallas tienen en la vida de los menores y por las consecuencias que las horas frente a todo tipo de dispositivos pueden tener en su futuro. Enrique Ortigueira, integrante del ANPA del instituto de Meaño, lo explica con claridad. Hay problemas y riesgos conocidos, como el consumo de pornografía, el juego, el acoso... «Pero a nós preocúpanos este tema máis alá. Preocúpanos que pasen moito tempo diante das pantallas, preocúpanos ver que perden habilidades sociais, que deixan de falar cos seus compañeiros... Preocúpanos que se afasten do mundo».

Muchos de los padres y madres que se han unido ya a esta red se enfrentaban a esa preocupación en soledad. «Parece que é como se fosemos os pais e nais que queren prohibir ou negar algo que está aí», explica Enrique. Y no se trata de eso. «Moitos pensabamos que non queríamos que os nosos fillos e fillas usasen as pantallas como o están a facer, pero sentíamos que eramos únicos. Pero logo comezas a falar, démonos conta de que non estabamos sós, e de aí xurdiu a idea de crear unha rede de apoio que permita ás familias axudarse, comentar situacións e buscar recursos para educar aos nosos fillos e aprender con eles a dar un bo uso á tecnoloxía».

Y es que no es fácil. Elena Gondar, del colegio de As Covas, lo explica con sencillez: «El de las nuevas tecnologías y las redes sociales es un mundo que avanza demasiado rápido. Y por desgracia, aún falta mucha conciencia sobre lo que implica. Hay muchas familias que aún no ven los riesgos, el peligro, y no son conscientes de los problemas que este mal uso puede provocar a los menores».

En el camino de estas familias se cruzó Óscar Páramos, psicólogo de la asociación Avante, de Sanxenxo. El colectivo nació para luchar contra la droga, pero con el tiempo el ámbito de actuación de quienes en él trabajan se ha ido abriendo a otras conductas adictivas. Y pocas cosas hay más adictivas que las redes sociales, que su continuo bombardeo de estímulos, con las pantallas que se deslizan para saltar de un vídeo a otro sin pausas, a veces durante horas. «Estamos ante una serie de elementos que actúan directamente sobre la parte del cerebro que interviene en la sensación de placer. Y en el caso de los menores, están actuando en cerebros que aún se están formando», explica. Páramos, que no se anda con paños calientes, suele enfrentar a las familias a la realidad tal y como él la ve. «En el tema de las nuevas tecnologías hay dos mitos que desmontar. Uno es que se puede hacer un uso responsable... ¿Pero qué responsabilidad le puedes pedir a un chaval de doce o trece años? El segundo es el de los nativos digitales», señala. Dejar a un menor con un dispositivo móvil en las manos, sin ningún tipo de supervisión ni de guía es algo tan cotidiano que hemos dejado de apreciar el peligro que entraña, dice el psicólogo. «Para poder conducir, tienes que tener 18 años, tienes que demostrar unos conocimientos, y si le quieres regalar un Ferrari a tu hijo, el seguro a lo mejor te dice algo al respecto... A nadie se le ocurre darle las llaves de un Ferrari a un niño de trece años y decirle, oye, conduce con responsabilidad. Sin embargo, con los teléfonos lo hacemos. Es verdad que no van a tener un accidente, no van a chocar, no va a estallar el motor... Pero se van a generar problemas muy variados de autoestima, de desarrollo del lenguaje, de pérdida de habilidades sociales básicas...».

A juicio de Páramos, es conveniente retrasar cuanto más mejor el acceso de los menores a ese tentador mundo digital. Y además, es necesario guiarlos cuando se inicien en él para conseguir inculcarles un uso consciente, «porque es verdad que esa realidad está ahí y deben aprender a manejarla». Si no lo hacemos, asegura Óscar Páramos, «lo que estamos haciendo es enseñar a nuestros hijos e hijas a no vivir, a moverse en un mundo paralelo del que van a tener que salir, y cuando lo hagan no van a estar preparados para lo básico».

Padres y madres de Familias reconectando en un clic organizaron ayer un pequeño acto en la plaza del ayuntamiento de Meaño. Es una de las muchas cosas que tienen previsto hacer para llamar la atención de la sociedad sobre un problema que no para de crecer. Para muestra, la encuesta realizada entre los escolares de los tres centros educativos de Meaño: el 99 % de la rapazada inicia el instituto teniendo un dispositivo móvil a su disposición; el 20 % «utilizan a IA para contarlle as súas cousas»; el 50 % de los alumnos de tercero de la ESO consumen pornografía habitualmente...

Es este un problema generalizado, de ahí que el proyecto de vanguardia que ha arrancado en Meaño parezca condenado a extenderse a otras localidades. Sería una buena noticia. Porque el primer paso para solucionar un problema es ser consciente de que ese problema existe.