El docente dice adiós, pero el danzante se niega a jubilarse

Bea Costa
Bea Costa CAMBADOS

MEAÑO

Martina Miser

Carlos Alfonso se despide del colegio San Tomé de Cambados con un caluroso homenaje

01 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Es de Meaño, de Cobas para más señas, y presume de serlo, pero para muchos cambadeses es un vecino más. Después 24 años impartiendo Educación Física en el colegio San Tomé, Carlos Alfonso Piñeiro se ha convertido en una cara familiar, con quien jugaron y corrieron los niños de entonces, que en el 2021 se han convertido en los padres de sus alumnos de hoy. Ayer fue su última clase. Carlos se prejubila y en el centro lo han despedido a lo grande.

A las 13.40 horas, el director Manuel Felpeto apareció en el pabellón antes de tiempo y alumnos y profesores le esperaban fuera, haciéndole el pasillo como si de una estrella del fútbol se tratara. Media hora después, el protagonista del día todavía estaba emocionado y conmovido. Ya en el vestíbulo del colegio, pequeños y mayores hacían cola para despedirse y una madre se saltó todos los protocolos covid y no pudo resistirse a cogerle de las manos y darle las gracias «de corazón». Con 60 años cumplidos y 35 años de profesión -antes que en Cambados estuvo en San Miguel (Vilanova), Dena (Meaño), Salceda de Caselas y Salvaterra do Miño-, el «profe de gimnasia» se va con la sensación de haber hecho las cosas bien hechas. «Está todo feito, non queda nada pendente», indica. Como otros maestros de su generación, le tocó vivir la transición a las nuevas tecnologías y ver como los alumnos sustituyeron el libro por la Play Station. «Internet ten moitas cousas boas, pero hai que saber empregalo, a labor dos pais neste tema é moi importante». Todas las épocas tienen su lado bueno y su lado malo, añade, pero él se queda, sobre todo, con la cercanía que ahora alcanzan alumno y profesor frente a las rigideces de antaño.

Carlos se despide de Cambados, aunque no será por mucho tiempo. Como buen danzante de Cobas que es, espera vérsele más pronto que tarde bailando en las procesiones y en las fiestas del pueblo como lleva haciéndolo desde chaval, cuando empezó con los legendarios Danzantes de Cobas y el señor José al frente. El relevo generacional está garantizado -su hijo Sergio es uno de los que ha seguido sus pasos-, pero él seguirá bailando mientras el cuerpo aguante.