Las bandas se quedan sin música

Agrupaciones como las de Vilagarcía y Vilanova están paradas, mientras que las de Meaño y Castrelo ensayan en grupos reducidos; la de Valga aguanta el tirón


vilagarcía / la voz

Sin fiestas y con la actividad cultural bajo mínimos, las bandas de música están pasando por su peor crisis en los últimos años. En marzo hubo que confinarse y no fue hasta el verano cuando las más afortunadas pudieron retomar los ensayos. El hecho de tratarse de formaciones corales y numerosas -la de Meaño suma 85 componentes, la de Vilagarcía 72, y las pequeñas como la municipal de Ribadumia, 35- complica todavía más la situación.

En sus locales de ensayo no hay espacio para mantener la preceptiva distancia de metro y medio entre atril y atril y tampoco hay alternativas. Los locales públicos de grandes dimensiones son escasos y los disponibles están sujetos a medidas de seguridad, no siempre compatibles con actividades musicales de este tipo.

Con la desescalada y la llegada del buen tiempo, algunas agrupaciones recurrieron a parques y campos de fútbol para afinar sus melodías, pero esta opción es inviable en el otoño. Entonces hubo alguna actuación, caso de la banda catoirense en la Romaría Vikinga, pero la lluvia ha llegado para quedarse y el covid-19 vuelve a llenar los hospitales.

Las agrupaciones de Vilagarcía y Vilanova ni siquiera están ensayando y otras como las de Castrelo y Meaño lo están haciendo en grupos reducidos. Los horarios se organizan en función del tipo de instrumento: viento, metal, percusión..., a razón de grupos de quince a doce personas. La organización está condicionada por las características de cada local. En Meaño siguen utilizando el bajo del palco de la plaza del Concello a la espera de las gestiones del alcalde para solventar sus problemas. Y en Castrelo, cuando se dieron casos excepcionales como fue la actuación del 25 de julio en Cambados, recurrieron al campo de la fiesta para volver a reunirse y hacer, al menos, un ensayo juntos.

El festival, en el aire

En circunstancias normales, la centenaria banda cambadesa estaría con los preparativos de su tradicional festival, pero este año aún no se sabe qué va a pasar con esta cita musical. El escenario habitual, la bodega Condes de Albarei, no está por la labor de albergar multitudes con la que está cayendo, y de celebrarse, finalmente, lo haría solo con la anfitriona en el cartel.

En las próximas semanas se dilucidará la incógnita. Entre tanto, sus músicos siguen ensayando cada sábado en el centro cultural de la parroquia con las medidas de seguridad oportunas: distancia de seguridad; desinfección del local, atriles e instrumentos y uso de mascarilla, que solo se puede retirar en el momento de tocar, cuando la práctica instrumental así lo requiera.

Es la rutina que se impone en estos tiempos. Este viernes entró en ella la Banda de Catoira, que retomó los ensayos con grupos reducidos en el auditorio municipal con el fin de preparar las actuaciones que tiene en agenda para la procesión de As Caveiras y Santa Cecilia, si la pandemia lo permite.

Ayer también hubo ensayo en Valga. Allí la música nunca ha dejado de sonar porque las dimensiones del auditorio de Cordeiro permiten dar cabida al medio centenar de números que ensayan regularmente con la banda (el total del plantel alcanza los ochenta). Ha sido necesario reordenar los espacios del edificio para ajustarse a las limitaciones que impone el coronavirus, pero tanto la escuela de música, como la banda juvenil y la banda municipal han podido mantener su hoja de ruta y prepararse para su próxima cita: el Certame Galego de Bandas del mes próximo, que este año está previsto celebrar en Ourense.

Las agrupaciones consultadas descartan explorar la vía telemática como alternativa a los ensayos presenciales debido a las complicaciones técnicas que ello implica. Algunas bandas, como la de municipal de Vilanova -que tuvo la mala fortuna de iniciar su andadura semanas antes de que se declarase la pandemia por el covid-19- se presentó al público en Semana Santa por vía virtual, pero esta fórmula no es viable de forma regular, según explica su director, Jesús Nogueira.

Lo que toca ahora es practicar la partitura en casa, individualmente, para no perder el compás, aunque nada puede sustituir a un ensayo entre compañeros, como los de toda la vida.

«Unha banda sen ensaios no funciona, recuperar a sonoridade vai custar anos de traballo»

b. C.

Jesús Nogueira leva máis de tres décadas vinculado ás bandas de música e nunca se vira en semellante tesitura. Hoxe dirixe as agrupacións municipais de Vilagarcía e Vilanova e leva meses sen poder coller a batuta.

 

-Que supón musicalmente este parón?

-É nefasto, esta situación non se sostén. Aínda que o músico toque na casa, pérdese o equilibrio sonoro con outros instrumentos. Unha banda sen ensaios non funciona, recuperar a sonoridade vai custar anos de traballo. Un dos meus medos como director é non saber cantos músicos vou atopar cando volvan os ensaios; van ter que pasar anos para completar todos os instrumentos en cada sección, especialmente tubas, bombardinos, fagot e oboe.

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